Nombre Eslava
Dirección Eslava, 5 (  )
Horario De 12:30 a 00:00. Cerrado domingos por la tarde y lunes todo el día
Teléfono 954906568
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza

“Dar un trato exquisito y ofrecer una cocina en perfecto equilibrio entre la creatividad y la tradición no es nada fácil”

Llega un momento en que hasta el alma más aventurera se cansa y lo que pide el cuerpo es el valor seguro. Volver a lo bueno conocido donde no existen las sorpresas desagradables y la apuesta siempre está premiada.

Me gusta Eslava. Por muchos motivos, pero todos pueden resumirse en uno: la perseverancia en la calidad. Desde 1988 dando muy bien de comer y atendiendo a una clientela que responde masivamente, día tras día. Dar un trato exquisito -lo mejor con diferencia del Eslava es el servicio- y ofrecer una cocina en perfecto equilibrio entre la creatividad y la tradición no es fácil, es casi imposible. Casi imposible, porque Sixto Tovar lo logra y además disfruta con ello y ejerce de perfecto anfitrión consiguiendo que el cliente se sienta en su casa como un invitado.

El singular barrio de San Lorenzo acoge este estrecho y “hondo” bar decorado sencillamente, en tonos azul celeste, con un precioso reloj al fondo que se paró a las doce y que parece indicar al recién llegado que el placer de tapear no se mide en minutos… y que hay que ir provisto de paciencia por el gentío que suele abarrotarlo. Un consejo de amigo: rehúyan si pueden de las horas “punta” y disfrutarán del Eslava con comodidad.

Una cervecita de La Cruz del Campo, que diría un clásico, (+campo, como se escribe ahora “en moderno”) o una simpática sangría sirven para refrescar y apuntarse en la lista de espera de las mesas o también para ir “escarbando” un hueco en la barra. Desmonterarse, por ejemplo, con una caballa a la plancha o las primorosas costillas a la miel, insignia de la casa, no es mala idea. Completa oferta de “mollate” por copas, tanto de Rioja como de Riberas o Somontanos, por ejemplo Protos o Balbas que valen para “empujar” una carrillera ibérica en salsa simplemente sublime. Tiene Sixto siempre cositas frescas de mercado como las navajas, las coquinas o las almejas pero yo me quedo con sus ortiguillas fritas que con una cerveza fría saben como “ahogadillas” de mar gaditano. Sus impecables camareros, perfectamente uniformados de blanco y negro como fichas de dominó, dominan a la muchedumbre y gestionan las comandas sin perder el orden ni la sonrisa, como si acabaran de cobrar la paga extra.

¿Han probado su salmorejo? Pues ya están tardando porque en pocos sitios lo ponen tan bueno. Sus croquetas “hechas en casa”, champiñones rellenos de chorizo, solomillo al eneldo, el pimiento relleno de merluza, pudding de espinacas o el “atascaburras” son algunas pinceladas salidas de la cocina que dirige Isabel Capote. Este reinventar lo de siempre, “aliñado” con un servicio inmejorable y la habilidad de Sixto para poner todo esto a unos precios que no dañen a la “ubriqueña”, conforman la estrella de Eslava.

Ya saben, si no son amigos de aventuras y además quieren disfrutar de un barrio único, éste el sitio.