Papirusa

Papirusa: «Lo esencial y su color»

Por Pantagruel

Nombre Papirusa
Dirección Antonia Díaz, 9 (  )
Horario De 12:00 a 00:00
Teléfono 954225385
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza

Hace algunas fechas me acerqué a cenar a Papirusa, atraído por su nombre melodioso (en Argentina, una papirusa es una linda mujer, y en Sanlúcar de Barrameda, el nombre de una manzanilla de Lustau) y por las recomendaciones que algunos allegados me habían hecho: no siempre buenas, todo hay que decirlo. De modo que, curioso y decidido, aposté por este local del Arenal sevillano, establecido donde antaño estuviera radicado el restaurante Horacio.

Si por algo se caracteriza Papirusa es por la calidad del producto que ofrecen, y por la elaboración de los mismos, lejos de excentricidades y cocinados complicados. El apego a la tierra, a la comida sin más, a la esencia y su color, son santo y seña de este restaurante. No obstante, hubo momentos en que se echó de menos más sabor en alguno de los ingredientes. Pero no adelantemos acontecimientos y empecemos estas líneas en el mismo orden en el que los platos llegaron a nuestra mesa.

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Lomo de caballa marinada sobre tosta de pan y tapenade de pimentón

Para empezar y acompañar a un tercio bien frío de Cruzcampo Radler, apostamos por un lomo de caballa marinada sobre tosta de pan artesano con tapenade de pimentón, que no nos dejó indiferentes por su textura y su sabor. Riquísimo y bien presentado, nos pareció una acertadísima manera de cocinar un pescado que no encuentra lugar en muchas cartas de restaurantes de moda, a pesar de su indiscutible calidad.

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Tomate con burrata de Puglia y canónigos

A continuación llegó a la mesa un plato de tomate “de verdad” con burrata de Puglia y canónigos. La burrata resultó exquisita; el aceite de oliva y el vinagre, servido personalmente por el camarero, fantásticos… pero !ay del tomate! No puedes vender en una carta un tomate de verdad para después servir un tomate del montón, con mucho color sí, pero falto totalmente de sabor. ¿Dónde quedaron esos tomates de huerto, perfumados, rosados y apretados, que eran pura delicia sólo con un puñado de sal? Esos sí eran tomates de verdad, y no los que llegaron a nuestra mesa.

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Papas a la brava con lactonesa

Casi a la vez que los tomates llegó un buen plato de papas de arena de Sanlúcar a la brava con lactonesa (una mayonesa en la que el huevo se sustituye por leche) y salsa tailandesa Sriracha, a base de chiles, ajo, vinagre, azúcar y sal. Bien fritas aunque sosas, estas bravas están deliciosas y será un plato recurrente en próximas visitas a Papirusa.

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Albóndigas de choco

A continuación, y siguiendo mis gustos clásicos, no faltó en la mesa un guiso de albóndigas de choco al estilo tradicional, muy potentes en sabor y cuyo secreto radica en que la salsa está fundamentada en el caldo que a diario elaboran en cocina con las espinas y las cabezas de los meros frescos de mercado. Con razón este plato aparece en la carta bajo el epígrafe “Lo mejor de nuestra casa”. Sí, señor, lo es; no deje de pedir las albóndigas si deciden ir a Papirusa.

Para terminar la cena, no podíamos pasar por alto la tarta de dulce de leche con base de galleta, plátano y nata batida, que desde el principio había captado mi atención. Cremosa, con el toque justo de dulce y con un intenso sabor a plátano, esta tarta se convirtió en tema de conversación en los días posteriores por su delicada textura y presentación.

Cena opípara y rica la de Papirusa, con una relación calidad-precio ajustada, ateniéndose a la carta, eso sí, porque como te salgas de ella y atiendas a las sugerencias del día, el sablazo puede ser de campeonato. No olviden preguntar siempre el precio antes de ordenar, por si acaso.

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Tarta de dulce de leche

Buena bodega también, además de picos, pan y regañá de Picolé y Marchapán. Y con detalles dignos de mencionar: no se me puede olvidar recomendarles entrar en los baños. No quiero desvelarles la sorpresa, pero ¡no dejen de hacerlo!