Nombre Puerta Grande
Dirección Antonia Díaz, 33 (  )
Horario De 12:00 a 17:00 y de 20:00 a 0:00
Teléfono 954216896
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza No

Eso es. Debe ser que hay que tener una especial sensibilidad de la que nosotros carecemos para disfrutar de este restaurante. Y, efectivamente, toreros o artistas…o actores o pintores o cantantes son el público que más celebra este local y la forma de ser de su propietario. Los que no lo somos no terminamos de entender la radio a todo trapo en la barra que llega al comedor en forma de desgarrador hilo musical, ni los comentarios de desgana por no ser uno de sus “habituales”, ni el que la cuenta sea “son 67” sin una sola anotación, sin un recibo, sin una factura.

La comida ha empezado con unas buenas aceitunas y un pan mal descongelao. Enseguida llega a la mesa un buen guiso de papas y costillas con el que hemos abierto bocado. Ese ha sido el mejor plato que hemos probado y ha sido, creemos, un detalle de la casa, porque como decía al principio aún estamos esperando el desglose de la cuenta.

Seguimos con unas croquetas ¿caseras? que calificaríamos “del montón”, con una masa excesivamente dura, tipo “findus”, para entendernos. Lo siguiente que tomamos es un revuelto de jamón y gambas insípido, sobre todo las gambas, que destrozan la fama de buen marisco que precede a Puerta Grande.

Y rematamos la faena con una cola de toro notable, pero que llega a la que soñarías en un restaurante que está puerta con puerta con la plaza de toros de Sevilla.

De postre nos hemos decidido por un finísimo tocino de cielo, delicioso, pero que no se merecía el chorreón de nata y caramelo líquido que, a modo de banderillas, le han echado por encima.

Quizás lo más atractivo del restaurante sea el ambiente antes y después de una corrida de toros, pero fuera de ese mágico momento una ligera decadencia e indolencia contagian el ambiente, el servicio y el ánimo de los que aquí acuden.

Por el sitio que tiene en la calle Antonia Díaz casi a la altura del Paseo de Colón, por el edificio en el que está, por la decoración y sus cuadros, por ese rozarse con el artisteo podría ser un gran referente de nuestra gastronomía y no quedarse en un modesto palmero.