Nombre Taberna – Gastrobar Puratasca
Dirección Numancia, 5 ()
Horario De 13:30 a 16:00 y de 21:00 a 00:00
Teléfono 954331621
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza No

A veces me pregunto, qué habrá hecho el Barrio de Triana, para merecer el acoso y derribo al que es sometido, de forma recurrente, por toda clase de gobernantes de cualquier época y signo. Debe ser la respuesta de los efímeros -Foxá dixit- al brillo envidiado de los tocados por el “conservante” eterno del genio y la gracia. Por eso Triana resiste. A base de talento.

Como el de tres jóvenes emprendedores, Raúl, Cayetano y César, que con distinta vinculación con los fogones han montado un gastrobar (horrible palabro que suena a medicamento para la úlcera intestinal: gastrobar plus forte o así…), al estilo de los que abundan por el norte de España. Cocina directa, a la vista, culto a la inmediatez y a la frescura. Y todo ello montado en un local con aires “setenteros”, simple en su decoración pero cálido y acogedor a la vez.
En esta Gastrotasca (toma del frasco, Carrasca) -como ellos la denominan- llama la atención su esmerado servicio, donde atienden a cada cliente por su nombre con un trato fresco, directo y cómplice.
Como es clásico en estos locales, la carta -tanto de vinos como de comidas- está escrita en tiza, ocupando toda una pared, donde van borrando lo que se acaba. La canastilla de pan que acompaña a las tapas trae productos de la tahona de Fidel Pernía (Masa Bambini): pan auténtico con sabores que deslumbran por lo inusual. Posee una peculiar selección de “moyates” por copas, siempre con un vino de la semana, donde destacan Sin Palabras (Rías Baixas), Perro Verde (Rueda), Baltos (Bierzo) o Sumarroca Pinot Noir, Cava.
Sus tapas emblemáticas son la espectacular hamburguesa de venado, las piruletas de chorizo o langostino, algún guiso casero con toques “alabarderos”, como el menudo de la Tía Antonia o las verduritas con pluma y la barriga de atún. Excelentes son su ensaladilla de gambas, por su toque de mayonesa “alargada” con curry o su arroz meloso con edulis-boletus y venado.
Merece mención aparte, la torrija (va sin segundas hacia el artífice de la deconstrucción del tráfico en Triana, lo juro), de bacalao y hongos. Espectacular.
Raviolis de pulpo, foie con compota de manzana o queso curado Pajarete de Villamartín con mermelada de pimientos asados pueden acabarse, pero no el ingenio en la cocina, dónde se improvisa una “jazz session” de gastronomía fuera de carta, para sorpresa de los clientes, en un santiamén. Los postres de “Masquepostres” – renovadores de la pastelería sevillana con un Parrilla de tercera generación entre ellos- sirven de broche para terminar este festín de talento y frescura que nos ofrecen estos trianeros por la parte que les toca, o sea por vía conyugal.
Así es Triana, reinventándose desde sus propias cenizas para ofrecer a Sevilla genialidad en estado puro. Recuerden: Puratasca, no se la pierdan. Si buscan novedades les entusiasmará.