Nombre Restaurante Mechela
Dirección Calle Bailén, 34 (  )
Horario De 13:45 a 16:00 y de 20:30 a 23:30
Teléfono 955289493
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza No

Viendo la sevillana cola para ver a las Santas de Zurbarán, tertuliaba este cronista acerca del tiempo y la prisa. Sostiene el amigo Esteban que no es lo mismo lento que despacio, ¡dónde va a parar!, ¿cómo va a ser lo mismo el andar cansino y parsimonioso de una cofradía que el paseo desesperante del tranvía que va del centro al centro? ¿O el besar judaico al aire tiene parecido alguno con la minuciosidad mutua del beso en los labios? Y ese funcionario del Ayuntamiento que se lleva con un papel media mañana, ¿cómo va a ser igual que la paulatina media verónica de Morante al cuarto Cuvillo del martes de feria? Como se acaricia despacio y sin prisa cuando se quiere lastimar de placer. Hombre por Dios, es que no tiene nada que ver…

Así son los guisanderos de hoy. Después de partir peras con sus anteriores destinos han reabierto este local decorándolo suavemente pero con gusto. Apenas unas mesas altas y bajas con sus sillas y poco más, predisponiendo al cliente solamente al placer de sus platos.

Han tenido el detallazo de prescindir del palabro gastrobar, como si de una declaración de intenciones fuera y eso se agradece. Al contrario que otros locales que tienen más mesas vacías que la redacción de un periódico, Mechela se llena a diario. Y en este punto hay que hablar de un servicio ágil y amable, pero sobre todo eficiente. De donde nace la tardanza es de su cocina despaciosa y esto se entiende al ver los platos: bordados de presentación y minuciosos de acabado.

Su caña de Cruzcampo está muy fría y bien tirada ¡oh, milagro en un bar moderno! y la carta de espirriaques resulta variada en colores y sabores: Rioja, Ribera, Cigales, Cavas, Manzanillas, Moscateles…

El cronista debutó con un ajoblanco con gambón y huevas de arenque sorprendente por su sabor dulce y agalletado. Tapa recomendable con esta calor, como su tartar de salmón donde la manzana y el pepino se hablan muy bien. Un clarete Cigales fresquito -Claro de Luna- acompañó la espera de un Tajín de rabo de toro sobre cuscús y una especie de bulgur de garbanzo realmente bueno. De nuevo descolocan el paladar con sus sabores acaramelados y toques hierberos. Con un Rioja olvidable y olvidado afrontamos su tapa estrella: huevo estrellado con puntillitas y papas a lo pobre. Una tapa de aunnnn como dice alguna fan del Mechela. Bocatto di cardenale.

Todas las tapas tardan pero la espera merece la pena. El chipirón relleno de morcilla o su arroz negro con navajas dan fe de un trabajo esmerado y donde no se existe la cadena de montaje de tapas rápidas de otros locales al uso. Lástima da ver esa espléndida barra sin atender pero ellos son así y si les va bien que sigan.

Recomendado queda.