Nombre Restaurante Ignacio Vidal
Dirección Calle Progreso, 27 (  )
Horario De 12:00 a 18:00 y de 20:00 a 01:00
Teléfono 954616496
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza

Cuando llegamos y vimos cómo estaban los veladores de fuera, las mesas altas de dentro, la barra y entramos restaurante nos echamos a temblar. ¿Cuánto iba a durar nuestra cena? ¿A qué hora –y de qué humor– íbamos a terminar? Y esa fue la primera sorpresa positiva, que el servicio y la cocina fueron capaces de llevarlo todo para adelante.

Este detalle tan sencillo hubiera sido inimaginable en el antiguo Vidal de la calle Espinosa y Cárcel. Pero a tenor del éxito que tiene y de cómo responde a ese éxito se puede decir que Vidal ha llegado a una prometedora madurez. Ya no es la ruleta rusa de entonces en la que podías salir besándole los pies al propietario o tirándole los platos a la cabeza.

Esa madurez se nota en el servicio, en la forma en la que se han asentado los platos que tenían que quedarse y han salido los que no tenían sentido y en la ocupación del restaurante. Y ese es el otro detalle, la mezcla generacional en sus mesas: los de veinte años comparten espacio con los de setenta, que no es sino el que les deja la mayoría de treinta y cuarentaytantos… Y todos tan contentos.

Hoy hemos empezado con Pollo al Curry resultón, pero en esta versión tan sevillana en el que el curry no pica (quizás sólo “La Parra” prepara un curry digno de estómagos fuertes), después no hemos querido evitar su plato más clásico, que aparece en su carta desde el principio, el carpaccio de gambas con virutas de foie, y que pese a tenerlo muy visto sigue sorprendiéndonos por su sabor gracias en parte al Pedro Ximénez con el que lo rematan. Unas cremosas croquetas de rissotto fueron el preámbulo de los dos platos que más hemos repetido en nuestras visitas.

Un atún a la plancha grueso y poco hecho, y que preparan como en pocos sitios en Sevilla, y un solomillo de buey al que quizás le faltaba cámara, pero de primera calidad y acompañadas de excelentes patatas fritas de las que pedimos un plato aparte y no quisieron o supieron cobrarnos.

Teniendo una excelente cámara de vinos, siguen sin dedicarle demasiado tiempo a trabajar su oferta, así que nos decantamos por un sabroso pero suave Luis Cañas, crianza del 2007. Ignacio Vidal es un excelente restaurador. Si consigue mandar de verdad en el servicio como ha demostrado ya en las últimas dos visitas y sigue evolucionando a su ritmo, tiene una excelente oportunidad para consagrarse.