Nombre Sagardi
Dirección Argote de Molina, 17 (  )
Horario Restaurante: De 13:00 a 16:00 y de 20:00 a 23:00 / Barra: De lunes a jueves de 12:00 a 0:00 y de viernes a domingo de 12:00 a 01:00
Teléfono 954563156
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza

Es obligatorio empezar diciendo que el que abra en Sevilla un restaurante de categoría es una buena noticia per se. Entre tanta proliferación de nuevos «gastrobares» se agradece un establecimiento como Sagardi, de «mesa y mantel» que, además, esté dispuesto a cuestionar lo que todos sabemos: que en la mayoría de los hoteles de Sevilla se come sólo regular.

Se entra por el bar de «pintxos» y sorprende que la sala del comedor sea el patio del nuevo hotel Palacio Pinello. Un patio inmaculadamente blanco, casi conventual, donde el mobiliario, de madera robusta, te transporta enseguida al País Vasco. Lo que no nos gusta tanto son los «caminos de mesa» esas tiras que son como individuales pero para dos y que sustituyen al mantel blanco que se merecería este sitio…pero eso son cosas de las franquicias. Y Sagardi no es otra cosa que una franquicia -en el mejor sentido de la palabra-: parte de la decoración, pero sobre todo la carta, son prácticamente iguales a la de sus restaurantes de Barcelona, de Madrid o de Valencia. Porque su propietario es un vasco afincado en Cataluña.

El servicio es atentísimo, aunque no sabemos cómo rendirán cuando tengan la sala llena: multitud de detalles, simpatía, discreción…quizás solo anden faltos de naturalidad pero eso se consigue con el tiempo.

Pero hemos venido a comer. La carta es una de esas en las que se te apetece todo por las referencias a sus orígenes: Tolosa, Guetaria, Orio, Hernani…Finalmente nos decidimos por empezar con unos espárragos (blancos) templados a la parrilla de carbón deliciosos bien acompañados de una buena vinagreta, seguidos con unas buenas txistorras de Orio bien fritas y sabrosas, y unas finísimas croquetas de jamón.

Como se nos ha ido la mano con las entradas decidimos compartir un pescado a la parrilla, en esta ocasión pargo que nos ha gustado más por su forma de cocinar que por la frescura del mismo. Y terminamos con carne, un extraordinario «txuletón» de vaca vieja acompañada de una ensalada de lechuga con cebolleta que está al nivel de la carne o por encima.

El colofón no podía ser mejor, una tarta fina de manzana acompañada de helado de nata, extraordinaria, de las que te hacen replantearte si las que has probado hasta la fecha se merecían el mismo nombre. El resumen de lo que hemos comido es simple: productos buenos cocinados de una forma sencilla.

Si usted es de los que se fija en los precios el presidente del grupo Sagardi hizo hace años unas declaraciones que zanjan la cuestión «de la crisis sólo saldrán adelante los restaurantes que tengan un buen producto, pero bajar los precios para conservar la clientela sería un suicidio». Estamos de acuerdo y nos vamos satisfechos con lo que hemos comido, con la forma en que nos han servido y con lo que hemos pagado. Y quien no quiera riesgos puede apuntarse al menú degustación que es una buena aproximación a su cocina.