Premio Gurmé 2016 del Público al Mejor Restaurante de Cocina Tradicional
Nombre Otaola Arroces y Tapas
Dirección Calle San Salvador, 18 (Mercado del Porvenir) (  )
Horario De martes a domingo 12:00 a 19:00
Teléfono 661046602
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza
Premio Gurmé 2016 del Público al Mejor Restaurante de Cocina Tradicional

«Es importante que los árboles dejen ver bien el bosque, porque detrás de sus arroces hay –además- un tapeo excelente»

Anda que Sevilla no es novelera. Aquí, de un tiempo a esta parte, se puede uno comer un tataki de mi paki, el sushi de la Bernarda; un sashimi de la tía Carlota o el ceviche peruano con las dos manos. A donde vayas te hartan de tempuras, tartares y niguiris. La gente tiene un vicio manejando los palillos que ya quisiera El Fandi. Sin embargo, para comer un buen arroz te ves negro. No me refiero al guisado en su tinta, sino a lo que muchos llaman paella de los domingos que en la mayoría de los casos es mortero que sirve para recoger los desconchones de las casas viejas. Ese arroz atroz que siempre está acabaíto de salir…

En estas estábamos cuando un sanluqueño, remontando el río, ha venido a embarrancar el barco perdido del arroz en un mercado sin barrancos de chuminás ni pamplinas: la plaza abastos del Porvenir. Cuando se acaba la venta y se echan las persianas de las cuarteladas, Carlos Otaola despliega sus mesas alrededor de las kentias en el patio montera, y pone su medallero de paellas a sofreír.

La comanda no tiene vuelta de hoja (de laurel): fideuá, abanda, negro con carabineros, de mariscos, de setas, con bacalao, paella valenciana, de verduras… más de cuarenta tipos de arroces, de menú o por encargo se despachan allí. Llegados a este punto, hay que decir que el grano tiene su punto y que un arroz bueno es lo mejor del mundo y uno mediocre algo más largo de tragar que una feria sin dinero. En Otaola, prima la regularidad. Pueden tener un día tonto pero el nivel es alto. Secos, caldosos o melosos, todos están hechos con ingredientes de primera. A partir de aquí, cada quisque tiene su conque. Al menda le resulta demasiado caldoso el caldoso con langostinos de Sanlúcar, rape, mejillones y almejas y al compañero le parece perfecto. Es lo que tienen estos granos marismeños.

Es obligatorio reservar. Como se ha puesto de moda, Sevilla lo tiene hasta las mismas trancas y sin reserva previa no hay tío páseme usted el río ni mesa. Un servicio elegante y esmerado para un patio que resulta algo ruidoso cuando está lleno. No se dejen atrás su carta de tapas de donde destaco unas tortillitas de camarones de buena factura, secas con puntilla y repletas de bicho; pero sobre todo la que para mí es la tarjeta de visita de Carlos: las papas ‘aliñás’. Portentosas, con su vinagre de bota y excelente aceite. El punto exacto de la papa de la Algaida, perejil, el taco de melva y ya está. Perfecta para un Tío Pepe, una manzanilla Solear, o cualquier otra de sus manzanillas más especiales.

Y es que aquí es importante que los árboles dejen ver bien el bosque, porque detrás de sus arroces hay un tapeo excelente y además de las mencionadas papas y tortillitas tienen una ensaladilla de gambas que se mete por derecho en el ranking de las mejores de la ciudad, fríen bien el pescado, y trabajan estupendamente el pulpo en forma también de ensaladilla… y ofrecen un queso manchego viejo de don Apolonio que remata estupendamente cualquier faena.Pero cuidado. Sevilla es novelera y caprichosa; veleta y volandera. Y lo mismo que te da te quita.