Nombre El Espigón
Dirección Bogotá, 1 ()
Horario De 13:00 y de 16:30 y de 20:00 a 00:30
Teléfono 954626851
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza No

Mientras que, llegando julio, las mesas de todos los restaurantes de Sevilla empiezan a sufrir los estragos de las jornadas continuas, la barra del Espigón se llena. Mientras que, los domingos, los restaurantes buenos de Sevilla no se atreven a abrir salvo alguno del Centro, el Espigón se llena…Y es que han sabido ser mucho más que un restaurante “de trabajo” atrayendo a una clientela familiar y de amigos que entra por sus puertas como por su casa.

Un truco es que están siempre abiertos desde que fusionaron los dos locales en uno.
Otro truco: “el ojo del amo engorda el caballo”. La presencia continua y discreta al frente de sus restaurantes de la familia propietaria mantiene el negocio en tensión y en primera fila. La prueba es el magnífico servicio de barra.

Los motivos marineros, cuerdas, remos, y algún que otro cuadro “kitsch” abundan en una decoración que con tanta madera intenta evocar al interior de los barcos antiguos.

Pero vamos a dejar de hablar y vamos a comer. Abordamos en la barra media de salpicón de marisco de esos que brillan por el aceite que usan y por la frescura de sus ingredientes, otra media ración de sabrosas y bien fritas ortiguillas y media de taquitos de mero -¡no olvidar pedir la mayonesa!- . El precio aproximado de estas medias raciones es de 5 euros. Estos aperitivos, acompañados de una cerveza bien fría, hacen la mejor entrada en este puerto.

Nos sentamos y, ya con una copita de fino frío, probamos las gambas cocidas. Espectaculares de sabor y de tamaño, pero tras tomarlas y cuando nos planteábamos volver a pedir “otra de lo mismo” y parar los segundos platos que ya habíamos pedido, recapacitamos sobre el precio y nos dejamos de locuras. Y, aunque hay que mantener los referentes (cuando pruebas las gambas aquí es cuando te das cuenta de que las que tomas en otros sitios no son lo mismo) también hay que mantener la sangre fría y saber lo que se puede llegar a pagar por las cosas.

Las coquinas que le siguieron no tenían su día. Hay veces en las que no hay que empeñarse en poner lo que se ha “pescado”. Y el tamaño del “bicho” de la coquina no le hacía honor a su preparación. También se empeñan en mantener su antigua insignia: los chanquetes con huevo frito .Y desde que los chanquetes se sustituyeron “por imperativo legal” por camarones, no es lo mismo, no es lo mismo…

Y con ese ánimo atacamos una soberbia dorada a la sal fresca, jugosa, bien limpia… en su punto y que, con un buen chorreón de aceite de oliva, nos recordó porqué se mantiene un restaurante como este más de treinta años al primer nivel.