Nombre Bar Cervecería Akela
Dirección Plaza del Altozano, 5 (  )
Horario De 10:00 a 23:00
Teléfono 675668240
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza

Lo cierto es que si algo ha perdido Sevilla son sus aromas. El olor a café tostado de la fábrica de Catunambú o el de la cebada fermentada de la antigua fábrica de Cruzcampo de la avenida Luis Montoto han pasado a formar parte de la memoria pituitaria de los sevillanos de la capital desde que ambas empresas mudaran sus instalaciones al extrarradio. El otro día leí que dos hermanos de Dos Hermanas -o no recuerdo si era al revés- habían inventado un ambientador, valga la redundancia, con olor a incienso. ¡Para que digan que en Sevilla no tenemos tecnología de I+D+i ! Ni Abengoa, ni CASA, ni nada. Imagino que lo siguiente será una mezcla de orín de caballo, boñiga del mismo autor, zotal y rebujito: Ya huele a feria. O un perfume con olor a boquerones fritos aliñaos: Eau de Adobo. Unas gotas detrás de la oreja y ya puede usted dejar su casa como si fuera el Blanco Cerrillo de la calle Velázquez.
Para olores buenos los de la plaza abastos de Triana y frente por frente, la tasca de hoy. El Akela es una cervecería que lleva en Triana toda la vida de Dios, que es la unidad de medida del tiempo en el arrabal. Un bar tirando a feo pero muy limpio que es como tienen que ser los bares de barrio. La cocina minúscula y a la vista, cuatro mesitas bajas y dos metros de barra que se usa poco pero con una terraza siempre soleada en invierno y agradable en las noches de verano que según se ponga uno mirando, ve a Belmonte, San Jacinto, Betis o Pureza. Una Cruzcampo helada escuchando cantar por el Zurraque a sus deliciosas gambas al ajillo mirando para la capillita del Carmen o el puente iluminado no está pagado con nada. Si no me creen peguen la oreja a la cazuela.
Aquí hay que pedir la “sarsicha”, rojas o blancas, de Frankfurt o de un nombre impronunciable. La roja es la más rica, que viene de serie opcionalmente con cebolla frita casera en un bollito de pan blando. Una delicia. Al Akela se le conoce mayormente por esto. Si usted tiene hambre después de darlo todo por los bares del Paseo Colón, llevarse a la boca las salchichas del Akela le devuelve la vida. También bordan un pulpo a la gallega y una ensaladilla de las antiguas con la papa al dente. Si hablamos “cocretamente”, no se pierdan las croquetas de pollo, grandes y caseras y o sus panes de la casa.
Una caña en sus veladores con unos caracoles a su debido tiempo o en su defecto almendras fritas -a ser posible aún calentitas- viendo el bullicio del Altozano es de las cosas más urgentes que hay que hacer en Sevilla en estos tiempos.