Nombre Bar Mariscos Emilio Tapas
Dirección Génova, 1 (  )
Horario De lunes a viernes de 08:00 a 16:30 y de 20:00 a 0:00; Sábados y domingos de 09:00 a 16:30 y de 20:00 a 0:00
Teléfono 697108037
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza No

«Lo mejor de este local es que se disfruta de la casa madre que está al lado sin necesidad de ver ni ser vistos»

Sevilla año 2025. Entro en el gastrobar “Little Corner” y un camarero vestido de negro con pantalón corto y tirantes me atiende tras el mostrador: “- ¿Qué pasa, amigo, ¿qué te pongo?” Le aparto discretamente la mano tatuada que ha posado en mi hombro y le pido una Cruzcampo. “De esas no tenemos, tenemos una artesana hecha por nosotros con orina de mono, espectacular” me contesta mientras se rasca el piercing de la nariz que lleva unido al de la oreja por una fina cadenita de plata. Asiento con la cabeza y le indago por las tapas. “Pues de tapitas tenemos los gusanos con chili, los grillos barbacoa o en salsa, el saltamontes con pimiento o con tomate, un arroz con hormigas acabadito de salir. Tenemos las moscas en vinagre, el escarabajo frito o en su tinta o la ensaladilla de ciempiés”. “Póngame una de esas cabrillas, señalándole una especie de cangrejo que pulula por el mostrador”. “Vaya, eso es una cucaracha que se nos ha colado, aquí amigo. Lo siento, no está a la venta”. Me contesta muy contrariado…y de pronto me despierto sudando. Gracias a Dios, todo ha sido una pesadilla a consecuencia de cenar tortilla de papas caliente.

Afortunadamente todavía no hemos llegado a eso y aún nos quedan sitios con tapas y camareros de siempre, como el nuevo bar de Mariscos Emilio (antiguo bar La Sierra). Al frente, que es detrás de la barra, Antonio, siempre de blanco impoluto y con mandil, acompañado por una dupla de profesionales de atender con educación y distancia. Eso que algunos llamamos malaje pero no es otra cosa que categoría. Lo mejor de este local es que se disfruta de la casa madre que esta al lado sin necesidad de ver ni ser vistos. Cuando estuve pregunté estúpidamente si la ensaladilla era la misma y el camarero, que andaba en el corte de jamón, me miró por encima de las gafas del cerca y muy serio me dijo en seco: “ésta está mejor”. Eso me pasa por hablar más de la cuenta…

Por supuesto una Cruzcampo literalmente perfecta antecede a una comanda sin bichos que valgan: melva con morrón, la mítica y mentada ensaladilla, el salpicón, la carne mechá o el atún en escabeche; eso en frio. En caliente, el magnífico solomillo whisky, las manitas de cerdo, espinacas con garbanzos, los riñones al jerez o el bacalao con tomate; ejemplos de tapeo por derecho. Si acaso, y por señalar una novedad la mar de agradable, la mojama cortada en taquitos muy finos y aliñada con cebolla y fresca y perejil. Un abreboca refrescante para los días de calina que se avecinan. También pueden disfrutar en esta casa de un montadito de punta de solomillo perfectamente presentado, como todo lo demás, con una copa de Ramón Bilbao mismo. Y siempre de una buena caña de lomo.

Una suerte de bar para los que aún no estamos preparados para los nuevos tiempos que vienen volando. O reptando.