MariaTrifulca

MariaTrifulca: «El restaurante de los Kennedy»

Por Pantagruel

Nombre MariaTrifulca
Dirección Puente de Triana, esquina con Plaza del Altozano (  )
Horario De 12.30 a 2.00
Teléfono 954330347
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza

Parece que para ir a MariaTrifulca, el último restaurante de moda de la ciudad, hay que pertenecer (o simular pertenecer) al clan de jóvenes guapos, divertidos y dinámicos que perduran en nuestra memoria como aquellos Kennedy, saga de políticos y empresarios triunfadores que allá por los años 50 y 60 conformaban una singular corte de Camelot en Hyannis Port (Massachussets, Estados Unidos).

Entramos en MariaTrifulca

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Si consiguen mesa, encontrarán a su alrededor un amplio espectro de este tipo de personajes, que van a Mariatrifulca a ver y a dejarse ver; a saborear, eso sí, una buena comida, mientras que con el rabillo del ojo observan al exitoso empresario, al eminente abogado o al acaudalado futbolista de la mesa de al lado. Todo ello adobado con un buen puñado de extranjeros, igualmente extrovertidos, pijos y con aires de comerse el mundo que acuden a este restaurante de Triana para pasar un buen rato y comer bien.

MariaTrifulca está situado frente a la capillita del Carmen, en el inicio del puente de Isabel II, en un antiguo edificio conocido como el Faro de Triana, cuya inauguración tuvo lugar en 1924 como estación de pasajeros y depósito de mercancías destinadas a la ruta fluvial entre Sevilla y Sanlúcar de Barrameda, promovido por la compañía Sanlúcar-Mar.

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Dispone de una terraza-azotea con vistas impresionantes al río, al puente y a todos los monumentos de la margen contraria del Guadalquivir, así como otra terraza con mesas en la calle Betis, si el tiempo lo permite. En su interior, el restaurante cuenta con varias dependencias dispuestas en vertical (ojo a las escaleras) que aprovechan la altura del edificio y una barra, siempre llena, en la planta principal, con mesas altas donde no es necesaria la reserva.

Porque para sentarse a la mesa sí que es necesaria. De hecho, para los fines de semana aconsejan incluso realizar la petición con un mes de antelación. Y aquí es donde viene el problema, pues no es tarea fácil que atiendan al teléfono para recoger llamadas: después de dos días y medio intentándolo sin parar, el que suscribe decidió pasarse por el restaurante y reservar la mesa in situ.

La atención de la señorita que organiza la sala fue correcta, aunque las excusas ofrecidas por la mala atención del teléfono no me convencieron en absoluto. Por otra parte, al igual que la clientela, también parece que para trabajar aquí hay que ser guapo, joven y sensacional. No obstante, volvemos a encontrarnos en MariaTrifulca con el sempiterno tuteo, que tanto daño está haciendo en nuestra sociedad y que, desgraciadamente, campa a sus anchas en este restaurante.

Así es su cocina

Pero pasemos a lo que importa, dejemos el colorín a un lado y metámonos en faena. La carta es amplia, tanto de vinos como de viandas, con un largo surtido de entrantes, arroces, carnes, pescados y mariscos del día, traídos incluso del mismo Mercado de Triana, situado justo enfrente.

Comenzamos la comida con cierto toque oriental en los platos, pues apostamos por unos niguiris de buey con foie fresco gratinado, sosones y sin personalidad, y un wok de verduras con fideos yakisoba y teriyaki, magníficos en su presentación, muy ricos de sabor y con un muy agradecido punto justo de soja. A continuación, acabamos con una abundante ración de boquerones abiertos fritos a la papirusa, realmente deliciosos y crujientes, aunque se habían quedado algo fríos antes de que llegaran a la mesa. Punto este a tener en cuenta, pues el primer plato, por ejemplo, tardó en llegar de unos 15 a 20 minutos desde que se ordenó. Y aunque los siguientes fueron algo más rápidos, había muchas mesas con los comensales esperando.

¿Demasiado público? ¿Pocos camareros? ¿Déficit de personal en cocina? Preguntas sin respuesta tal vez, pero muy a tener en cuenta si se quiere mejorar.

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Por último, terminamos la comida con un lomo bajo de vaca retinta, fantástico de sabor, tierno y jugoso, servido con pimientos de padrón y patatas panaderas.mariatrifulca-lomo-bajo-vaca-retinta-sevilla-r

Un detalle a tener en cuenta es el servicio de diferentes tipos de pan que ofrecen, incluido un bollo de pan blanco con pasas y nueces realmente bueno. Y piquitos de Obando, de Utrera, santo y seña de calidad.

En visitas anteriores probamos también algunos platos dignos de mencionar, como los fagotinis de pera y gorgonzola con crema de nata y panceta, la ensaladilla de langostinos con crema de carabineros o el chipirón con salsa de foie, cebolla caramelizada y picada verde.

Una buena comida siempre se finaliza con algo dulce, y nada mejor que unas exquisitas torrijas de pan brioche, aderezadas con crema de mascarpone y helado de leche merengada. Se deshacían en la boca de pura ternura, y la mezcla de crema de queso con el helado no puede dar un matiz más espectacular al plato.

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Sí, así se come en MariaTrifulca. Buenos platos algo elevados de precio, circunstancia que se compensaría con un mejor servicio al cliente, y unas vistas inmejorables de la ciudad si se consigue mesa en la terraza.

Y no se preocupen por dónde dejar el coche si acceden a Triana con su vehículo particular, pues tienen justo debajo del restaurante un aparcamiento público. Si apuestan por el transporte público, parada de taxis enfrente y de autobús a la vuelta de la esquina de la calle San Jorge. ¡Más cerca imposible!