Nombre Bar Salomón
Dirección López de Gomara, 11 (  )
Horario De 12:30 a 16:00 y de 20:00 a 00:00
Teléfono 954333521
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza

Nunca me gustaron los títulos rimbombantes, casi siempre autoadjudicados y pretenciosos, como el Rey del pollo frito, de la gamba, el Marqués de la croqueta, etc. Me predisponen a la cautela porque no suelen ser buena señal en lo que al tapeo se refiere. Sin embargo, en pleno barrio de Triana, en el Tardón, unos hermanos de Melilla ejercen desde hace años de reyes del pinchito -el moruno de «todalavida», no el «pintxo» del Norte- y lo hacen desde la monarquía más absoluta e incontestable, porque al menos quien aquí escribe no los ha probado mejores. Su fiel clientela les reconoce su linaje rindiéndoles vasallaje incondicional en forma de llenos diarios.

Bar pequeño, pero muy aseado, en unos soportales con veladores en la calle y en lo que viene siendo un denominador común de muchos bares de éxito de Sevilla: tener la acera del «Lorenzo» en usufructo.
El secreto de su tapa estrella, aparte del toque de carbón y el especiado realmente moruno y suave a la vez, está en la honestidad de su carne: limpia sin despojos ni nervios, todo aprovechable y con un braseado algo «churruscado» que la deja realmente sabrosa. Aunque no solo de pinchos vive el Rey Salomón. Su ensaladilla es de lo más simple: patata, zanahoria y mayonesa, a diferencia de la sevillana -más cremosa- la de aquí tiene los ingredientes poco cocidos o «al dente». Magnífica tapa.
Bacalao frito, huevas también fritas, el solomillo de bonito mechado o unos boquerones en vinagre realmente soberbios, son una buena alternativa para los estrictos observantes de la vigilia cuaresmal… Para los otros, los más «infieles», el taco de lomo o el solomillo a la diabla con una Cruzcampo fría y bien tirada les ofrecerán sabores más contundentes.
Con sus pinchitos tengo que reconocer que tomo siempre una segunda «vara» demostrando una bravura en el tercio del caballo que ya quisieran muchos ganaderos de lidia para sus reses… Hablando de bravura y tercio: que no se me olvide recomendarles los pimientos de Padrón y las patatas bravas, mejor si las «apagan» con una manzanilla helada, porque no son aptas para cobardes y sí, más bien, para curtidos caballeros legionarios…
Si prefieren no tener que gastarse el sueldo en una úlcera gástrica, prueben sus berenjenas con miel de caña acompañadas de una copita de Alfonso, todo un dulce placer en contraposición al dominio del picante magrebí del rey Salomón…. ¿o quizás debiera ser Sultán?
No vamos a descubrir nada pero por todo esto y más, el Salomón es ya un clásico de culto obligado entre los amantes de la tapa. Si son observantes de los detalles del bar de tapas clásico ahí llevan dos: las cuentas sobre la barra hechas con tiza mojada en cerveza y las comandas a voz en grito. Más no se puede dar por menos dinero.