Nombre El Mesón de Emilio
Dirección Calle Pureza, 118 (  )
Horario De 13:30 a 18:00 y de 20:30 a 0:00
Teléfono 955715871
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza No

Cuando hace años íbamos de ruta por el Aljarafe el mesón de Emilio era siempre un refugio cierto, un sitio donde acudir si te fallaba algún restaurante. Pero llevábamos tiempo sin verlo abierto cuando cruzábamos Umbrete y pensamos que había cerrado como tantos en estos años duros de crisis. Y un día paseando por Sevilla nos topamos ¡en la calle Pureza! con que lo que había pasado era que lo habían “teletransportado”. Emilio está ahora abierto aquí, en el corazón de Triana, en un local amplio que cuando entras y lo ves no puede ser más parecido a una venta aljarafeña. Sólo le falta el cartel de Hay Mosto. En la rústica decoración conviven, como curiosidad, los banderines de los grandes rivales argentinos y sevillanos: River y Boca, Sevilla y Betis.

Como no puede ser de otra forma comenzamos con chorizo criollo y empanada criolla más que correctos. En seguida nos centramos en la carne con diversa suerte. Tomamos en primer lugar medio bife que se cortaba como mantequilla, sabrosísimo y con un delicioso toque a la brasa. Después pedimos media de asado de tira en el que la carne es cortada perpendicularmente a la costilla en vez de separar la costilla longitudinalmente, pero se les había pasado un poco y no lo encontramos a la altura de nuestra primera elección o quizás esperábamos otra cosa. Eso sí, las patatas panaderas que las acompañaban eran más que reseñables. Todo lo hemos acompañado con una ensalada tradicional: tomate, lechuga y cebolla en trozos grandes, como debe ser.

De los postres que ofrecen panqueque con dulce de leche, tarta de galletas y flan con dulce de leche nos hemos decantado por este último: sabor redondo y contundente.

En resumen, nuestro reencuentro con Emilio en Sevilla has sido gozoso por lo inesperado y porque nos enteramos de que este restaurante argentino ha cumplido ya más de 25 años al pie del cañón y eso no es por casualidad. El ambiente los fines de semana puede ser ruidoso y de Venta pero eso puede tener su encanto. Por el contrario entre semana puede echarse de menos un ambiente más cálido y menos desangelado. En cuanto a la atención se nota cuando el propietario, embaucador y cortés como buen argentino, está en la sala. Pero eso suponemos que ocurre en todos los negocios.