Nombre Tribeca
Dirección Chaves Nogales, 3 (  )
Horario De 13:30 a 16:00 y de 21:00 a 24:00
Teléfono 954426000
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza No

Llevábamos tiempo sin ir a Tribeca. Cundo abrió hace ya casi una decena de años a todos nos pareció lo mismo: un marco excelente, una cocina buena, de mercado, y un precio alto para lo acostumbrado en Sevilla.
En los últimos meses, y llevados quizás por comparaciones que no vienen al caso, habíamos oído que se le cuestionaban mucha cosas. Vaya por delante que nada cuestionable hemos encontrado. Más bien todo lo contrario. Hasta el precio lo hemos encontrado más razonable que lo que recordábamos.

Y, además, una novedad. Hemos podido detenernos un día en su barra de tapas. Las tapas las tienen divididas entre tradicionales y orientales. Entre las primeras desde excelentes hamburguesitas o salmorejo hasta cosas mucho más elaboradas como atún a la sal o carpaccio de solomillo. Entre las orientales, desde sashimi de pez limón a solomillo ibérico con fideos de arroz o tataki de atún. Estas segundas son una oportunidad únicar para probar las consabidas influencias orientales del cocinero y copropietario. En cuanto a los precios de estas tapas, oscilan entre los cuatro euros y los quince según tamaño y complejidad. Y es que algunas, de «tapas» sólo tienen el nombre.
Pero habíamos ido a comer. Lo primero que llama la atención es la carta tan ágil que siguen teniendo, con propuestas que van entrando y saliendo de la misma por semanas. Hemos tomado unas cocochas de bacalao al pil pil (11, 50 euros) realmente buenas. Es un plato que no acostumbramos a ver en nuestras mesas y al que realmente le tienen cogido el punto. Las cocochas sublimes y las salsa, ligerísima, se ha llevado un bollo de pan casi sin querer.
En segundo lugar hemos tomados una cola de toro (17,00) deliciosa. Además últimamente nos la habían puesto deshuesada en tantos sitios que es maravilloso volverla a tomar entera. Y con una salsa tan abundante que llenaba dos dedos del generoso plato en el que nos la han servido. No hace falta decir que ha caido otro panecillo apurando. Y para terminar hemos probado un pargo fresco. Como siempre que lo encontramos, resaltamos los restaurantes que trabajan con dos o tres pescados frescos sin intentar rellenar sus cartas con un listado interminable de posibilidades.
La carta de vinos sin ser de las más amplias de la ciudad sí es de las más cuidadas. Pero para amplitud la del local que sigue siendo delicioso por los materiales, por la luz, por el diseño, por el espacio entre mesa y mesa e incluso por la acústica.
Si a eso le añadimos un servicio atento pero nada insistente y una cuenta razonable, nuestro Tribeca, como el de Manhattan, bien puede seguir estando de moda. Bastante tienen los buenos restaurantes se Sevilla con sobrellevar esta crisis -que ahora resulta que es griega- y seguir, como sus propietarios, con una sonrisa y al pie del cañon.