Nombre Restaurante Carlos Baena
Dirección Calle Rastro, 28 (  )
Horario De 12:00 a 17:00 y de 21:00 a 0:00
Teléfono 954421755
¿Tiene Cruzcampo?
Terraza

Lo fácil hubiese sido escribir sobre la terraza/azotea de este restaurante, sin duda la mejor de Sevilla, y no fijarse tanto en otros detalles, lo complicado es hacerlo ahora que la tienen cerrada hasta la primavera.
¿Cómo definir Carlos Baena? Para empezar diciendo que su intrincada situación, a la espalda de la Diputación de Sevilla hace que no sea uno de esos lugares siempre llenos, lo cual para los que no nos gustan los empujones es una bendición.
La casa tiene tres espacios, la planta baja de barra y comedor, la primera para comedor y festejos varios y la segunda con la ya citada terraza. Muebles clásicos decapados “a la moda” hacen que el espacio sea luminoso. Las mesas bien vestidas pero con servilletas de papel.
¿Y la cocina? En los últimos años Carlos Baena ha tenido dos evoluciones. La primera la de la flexibilidad en el tamaño de los platos y de esta forma con medias raciones y tapas se puede comer allí más divertido, variado y económico. La segunda evolución es la del tipo de cocina y es que a sus platos tradicionales de comida más bien casera le han añadido una serie de platos actuales, de los que tanto se llevan hoy en día. ¿El resultado? Que bordan lo que siempre han hecho y aprueban raspado en la mayoría de las cosas que han innovado.
Lo mejor que hemos tomado hoy es un cocido de berza (8,00 euros) que pasa a ser uno de nuestros platos de cuchara preferidos de la ciudad. ¡Que llegue pronto el mal tiempo para repetir!. Y por seguir por la parte de cocina tradicional, una presa de cerdo ibérica (5,00 la tapa), realmente jugosa, servida en su punto y una deliciosa y lograda carrillada en salsa (6.50 la media ración). La ensalada de perdiz (9,00) que no es lo que más recomendaríamos aquí, nos ha sorprendido por servirse con la perdiz sin deshuesar. En cambio hemos probado otros dos entrantes mejores, un tartar templado de berenjenas, espárragos y calabacines (4,5) con una salsa de tomate riquísima y unos espárragos trigueros a la plancha con jamón serrano cortado a taquitos también reseñables.
De platos “de moda” podemos dar un aprobado al tataki de atún (salvado por la salsa de soja que lo acompaña) y también al crujiente de langostinos. Quizás sea el carpaccio de presa el plato que mejor nos ha cuadrado, aunque lo aligeraríamos un poco.
Concluimos ya: de la comida ya hemos hablado, la atención es más que correcta, los precios ajustados y el local es agradable aunque algo ruidoso. Así que vengan por aquí aseguren el tiro con la cocina clásica -que bordan- y hagan alguna pequeña incursión en la cocina más actual, y saldrán contentos.