Nombre Sahumo
Dirección Calle Zaragoza, 18 (  )
Horario Lunes de 20:30 a 23:00. De martes a jueves de 13:30 a 16:00 y de 20:30 a 23:00. Viernes y sábados de 13:30 a 16:00 y de 20:30 a 23:30. Cierra los domingos.
Teléfono 609115222
¿Tiene Cruzcampo? No
Terraza No

Qué pocos restaurantes pequeños y con ese encanto de lo íntimo hay en Sevilla. O tenemos restaurantes grandes o pasamos a pequeños bares de tapas o gastrobares. Si se decide a venir aquí, comerá a la carta, bien atendido, como Dios manda. Y todo en un espacio bien decorado -de una forma moderna pero cálida- (y, como curiosidad, no tiene cocina a la vista como es tendencia, sino que un par de mesas están literalmente entre fogones.)

Contradicciones: El origen del propietario no es argentino como uno tiende a pensar cuando le escucha, sino canario. Y se nota en el tratamiento del mojo picón, papas arrugás… Y la comida no es del bistrot que parece ser, sino que se mete en terrenos serios, armado de un horno de brasa de encina que imprime carácter. Sahumo es la primera persona del presente de indicativo de sahumar: “quemar sustancias aromáticas para purificar una cosa, o para que huela bien”, y apréndansela porque es clave para entender esta cocina.

Empezamos por unas tostadas de foie a la brasa con cebollita caramelizada, que te hace recordar el tiempo que llevas echando de menos encontrar en Sevilla foie fresco y no tanto de untar. Después llega una parrillada de verduras a la brasa impecablemente preparadas, pero tristes de sabor. Y a continuación probamos el plato que nos ha hecho venir aquí al leer que había sido elegido por este periódico como uno de los 10 mejores del año: un indescriptible steak tartar , hilado a las mil maravillas en una percepción casi líquida y con un regusto ahumado que lo redondea. Seguro que el “Gallo” dijo aquello de que “clásico es lo que no se puede hacer mejor” justo después de probar algo así.

Continuamos en el apartado de carnes con un excelene entrecote de vaca gallega, en su punto de maduración, pero que quizás quedó demasiado “sahumado”.

Y cerramos con un arroz de verduras y setas terminado en ese horno mágico que tienen y que sólo nos atrevimos a probar por la insistencia del propietario de que no nos iba a defraudar como efectivamente así fue. Otro más a añadir en la corta lista de sitios donde se puede tomar arroz en la que, parece mentira, provincia española que más lo produce.

Cuando llega la carta de postres se vuelve al espíritu “bistrot” con clásicos internacionales como el apple pie, el coulant o la siempre dulce y compliada crepe suzette que hemos tenido la suerte de probar hoy.

Resumimos: excelente producto, carta lo suficientemente amplia para volver -pero no tanto como para que no te creas que de esa cocina puedan salir tantas cosas- ambiente agradable y atención exquisita. Todo ello justifica el precio moderado-alto. Y sólo una petición de los que escriben:- Ya que cambian cubiertos entre platos, utilizan cristalería adecuada, sirven buen pan ¿no podrían cambiar los individuales y las servilletas de papel por unos manteles y unas servilletas de tela?.