Entrada

Chacinas y embutidos en la cocina

Embutidos en la cocina

Las chacinas y embutidos forman parte de la cocina tradicional española. Las dehesas y montes de toda la geografía del país han proporcionado, a lo largo de la historia, las mejores materias primas para que granjas y criaderos pudieran alimentar a reses y aves que, posteriormente, pasarían a formar parte de la cadena alimentaria del hombre.

Esta riqueza ha dado lugar a platos clásicos como los judiones con lacón cocido y choriza o los guisantes con salchichas y huevo escalfado. Entre los menos habituales, pero no por ello menos exquisitos, podemos encontrar la morcilla de arroz sobre crema de manzana reineta.

Embutidos y dulces
El embutido en recetas exóticas

Aunque a priori muchos paladares pueden rechazar la relación entre "postre" y "embutidos", son muchas las recetas que contradicen esta idea. Una de ellas, el helado de morcilla con judías es un rico aperitivo que sirve de antesala a una buena comida.

Los embutidos
combinan con los
dulces dando lugar
a platos con
mucho
contraste

Especial mención merecen las magdalenas de queso y salchichón, un alimento ideal para el desayuno y que puedes mojar en la leche para disfrutarlas aún más.
Por último, las minibrochetas de salchicha con tomatitos y patata constituyen un interesante aperitivo para prácticamente cualquier menú.

El pan, compañero inseparable
Antes de llegar a convertirse en un producto apto para ser consumido, el embutido pasa generalmente por dos fases: el picado y embuchado (se trocea la carne en pedazos pequeños y se introduce en la tripa de cerdo para que adquiera la forma deseada) y la curación (momento crucial, ya que de ésta dependerá su conservación posterior y su sabor).

Una vez está listo para ser consumido es importante buscarle un buen pan como acompañante. La tabla de chacina y embutidos, imprescindible en cualquier ruta gastronómica por la serranía española, debe ir servida con unas rebanadas de una buena hogaza para que la experiencia de la degustación sea completa para el comensal. Asimismo, combinados con fruta y otros elementos para una dieta equilibrada, los bocadillos de chorizo, salchichón o jamón son un complemento muy saludable para los desayunos y meriendas de niños y adolescentes en etapa escolar.

El jamón y sus cualidades
Uno de los exponentes de la gastronomía española, el jamón ibérico, no puede considerarse en sí un embutido, dado que pasa únicamente por la fase de curación. Sin embargo, es precisamente este proceso el que modifica la cantidad de proteínas y grasas que posee este fiambre en origen, y la transforma en un producto más ligero y con un contenido proteico de alta calidad, con todos los aminoácidos esenciales. No en vano, 100 gramos de jamón serrano equivalen al 33% de la Cantidad Diaria Recomendada (CDR) de proteínas que debe consumir una persona. Además, es un plato muy digestivo y apto para deportistas, ya que retrasa la aparición de la fatiga por su alto contenido en vitaminas y minerales.

Se puede consumir directamente tras ser cortado de la paleta, combinado con pan, o siendo utilizado como ingrediente en recetas más elaboradas como los huevos en cazuela con bechamel de espinacas y jamón ibérico, los lomos de trucha rellenos de setas y jamón o unos ligeros canapés de jamón, queso y piña.