El ajo harina también se puede elaborar con níscalos, con bacalao o con longaniza, ingredientes típicos de esta receta en diferentes regiones de España.
1 kg. de patatas
1 cucharada de harina
2 pimientos rojos
3 dientes de ajo
1 cucharadita de pimentón dulce
pimienta
aceite de oliva
agua y sal
Calorías 80 kcal / 100gr
Proteína 2.5 gr / 100gr
Grasa 0.2 gr / 100gr
Hidratos de carbono 18 gr / 100gr
Índice glucémico 95

Este plato, está cocinado con una base de Otros y pertenece a los platos de la cocina Tradicional. Por regla general se consume, principalmente, durante Todo el año, y se suele servir a los comensales como Primer plato.

La receta de ajo harina tiene diferentes versiones. Aquí os dejamos una de las más sencillas, a base de patatas y pimientos, sin olvidar, por supuesto, la harina.

Ajo harina

 Así lo cocinamos

En una cazuela con un poco de aceite ponemos a freír las patatas peladas y cortadas a rodajas, junto con los pimientos rojos picados. Rehogamos durante cinco minutos y cubrimos con agua.

Aparte hacemos un majado con los dientes de ajo, la harina, el pimentón, la pimienta, sal y un poco de agua, que añadimos a la cazuela.

Dejamos cocer todo junto hasta que las patatas estén tiernas. Servimos caliente.

 Trucos y Consejos

El ajo harina también se puede elaborar con níscalos, con bacalao o con longaniza, ingredientes típicos de esta receta en diferentes regiones de España.

 Información Nutricional

Las propiedades del ajo crudo son casi innumerables:

1. Mejora el sistema inmunológico del organismo, incrementando las defensas del organismo y mejorando así nuestra respuesta a virus y bacterias.

2. Aumenta la energía y la vitalidad, mejorando enormemente la calidad de vida.

3. Es anticoagulante, vasodilatador y depurador. Mejora la circulación sanguínea dilatando los vasos, aumentando el flujo sanguíneo y protegiendo al mismo tiempo el corazón y las arterias, dándoles mayor flexibilidad. Todo esto ayuda a combatir la hipertensión.

4. Su acción antiséptica y expectorante ayudan a evitar la bronquitis y a la cura del asma y las alergias, por lo que protege el sistema respiratorio.

5. Actúa como antibiótico y antimicrobiano sobre hongos y bacterias. Su poder bactericida en el conducto intestinal es selectivo, por lo que, a diferencia de los antibióticos sintéticos, regula la flora intestinal y no la destruye, ya que sólo actúa sobre las bacterias patógenas.

6. Es antiinflamatorio.

7. Ayuda en la hipertensión protegiendo, al mismo tiempo, el corazón y las arterias, dándoles mayor flexibilidad y manteniéndolas libres de depósitos de colesterol. Reduce el nivel de colesterol “malo” y aumenta el nivel de colesterol “bueno”.

8. Incrementa la fluidez de la sangre, impidiendo la formación de coágulos, por lo que se recomienda para personas que han sufrido embolias o trombosis.

9. Ayuda a incrementar el nivel de serotonina en el cerebro, combatiendo el estrés y la depresión.

10. Posee propiedades antioxidantes.

11. Es desintoxicante. Ayuda a depurar las sustancias tóxicas del organismo.

12. Ayuda a incrementar el nivel de insulina, reduciendo así los niveles de azúcar en la sangre.

13. Protege el sistema digestivo por su acción antidiarréica y ayuda en la eliminación de toxinas en el cuerpo.

14. Reduce el riesgo de padecer cáncer de esófago y de estomago.

Asimismo, debemos tener en cuenta que el ajo contiene gran cantidad de minerales, como azufre, hierro y yodo, por lo que no es recomendable si se sufre de ardores estomacales, hipertiroidismo, hipotensión o si estamos bajo tratamientos anticoagulantes. Está contraindicado durante el embarazo y periodo de lactancia o ante tratamientos anticonceptivos (puede disminuir el efecto de las píldoras) o tratamientos diabéticos, ya que tiene propiedades hipoglucemiantes y podría potenciar este el efecto de reducción de glucosa en sangre.

Base del plato
Estacionalidad
Calorías
Tipo de cocina