Una vez cocido el caldo, déjalo reposar unas horas antes de retirar los ingredientes para que adquiera más sabor.
¼ de pollo
1 hueso de jamón
1 trozo de ternera
1 trozo de tocino
1 cebolla
1 patata
50 grs. de garbanzos
1 huevo cocido
100 grs. de jamón serrano
5 l. de agua
fideos gruesos
una ramita de hierbabuena
sal
Calorías 375 kcal / 100gr
Proteína 43.2 gr / 100gr
Grasa 22.4 gr / 100gr
Hidratos de carbono 0.1 gr / 100gr
Índice glucémico 0

Este plato, está cocinado con una base de Sopas y cremas y pertenece a los platos de la cocina Tradicional. Por regla general se consume, principalmente, durante Otoño / Invierno, y se suele servir a los comensales como Primer plato.

Nada mejor para ir entrando en la época de frío que preparar este reconstituyente caldo serrano.

Caldo serrano

 Así lo cocinamos

En una olla ponemos todos los ingredientes del caldo serrano menos el huevo cocido, el jamón serrano y la hierbabuena.

Cocemos a fuego lento durante una hora y media.

Mientras, colocamos en un cazo con agua los fideos para que se ablanden.

Cuando el caldo esté blanco, sacamos todos los ingredientes. Pasamos la patata y la cebolla por la batidora, troceamos el pollo y la ternera y los agregamos de nuevo al caldo junto con el huevo duro picado, el jamón serrano troceado y la hierbabuena.

Dejamos cocer el caldo serrano un par de minutos con los fideos más y servimos muy caliente.

 Trucos y Consejos

Una vez cocido el caldo, déjalo reposar unas horas antes de retirar los ingredientes para que adquiera más sabor.

 Información Nutricional

Entre las tapas que protagonizan el verano, muchos encontramos jamón serrano o ibérico. Ambos son un clásico en España, pero sus formas de preparación son diferentes y por ende, sus propiedades nutritivas también lo son.

El jamón serrano tiene menos calorías y grasas que el jamón ibérico, pero también tiene menor contenido de proteínas de buena calidad.

El jamón es antioxidante y tiene un alto contenido en vitamina E. Tomarlo junto al tomate dobla sus efectos beneficiosos.

La calidad de la grasa del jamón ibérico de bellota es excelente, predominando en su composición el ácido oleico (con niveles superiores al 50%) característico del aceite de oliva. Esto facilita la producción de HDL ("colesterol bueno") en el organismo, reduciendo al mismo tiempo el LDL ("colesterol malo"). Por tanto, su consumo moderado ayuda a mantener un adecuado nivel de colesterol y previene las enfermedades cardiovasculares.

Ofrece un generoso aporte de vitaminas del grupo B, especialmente la B1 y B2. Tan sólo 100 gramos de jamón proporcionan el 24% del consumo diario recomendado de esta vitamina. Es rico en hierro, magnesio, zinc y calcio, pero sobre todo en fósforo, aportando el 30% del consumo diario recomendado. Es un alimento recomendado para dietas hipocalóricas ya que 50 gramos de jamón ibérico de bellota, tan sólo aportan unas 150 kilocalorías.

Base del plato
Estacionalidad
Calorías
Tipo de cocina