Para una receta más tradicional, utiliza garbanzos crudos y previamente remojados y déjalos concer junto con los callos.
1 kg. de callos de ternera
100 grs. de chorizo casero
100 grs. de morcilla
200 grs. de garbanzos cocidos
2 cebollas
1 pimiento
3 tomates
4 dientes de ajo
1 hoja de laurel
pimienta en grano
3 clavos
1 cucharada de pimentón
aceite de oliva
agua y sal
Calorías 163 kcal / 100gr
Proteína 18 gr / 100gr
Grasa 10 gr / 100gr
Hidratos de carbono 1 gr / 100gr
Índice glucémico 0

Este plato, está cocinado con una base de Verduras y legumbres y pertenece a los platos de la cocina Tradicional. Por regla general se consume, principalmente, durante Otoño / Invierno, y se suele servir a los comensales como Segundo plato.

En esta ocasión os proponemos un plato contundente y muy típico de la cocina española.

En una olla con aceite de oliva ponemos a freír la cebolla y los dientes de ajo picados. Cuando pochen añadimos los tomates pelados y picados en trozos pequeños.

Cuando el sofrito esté casi hecho añadimos los callos previamente lavados y troceados, el chorizo y la morcilla troceados y un poco de sal. Rehogamos todo unos minutos.

Añadimos el laurel, la pimienta, el pimentón y los clavos. Rehogamos un minuto más y agregamos agua hasta casi cubrir. Dejamos cocer a fuego lento durante al menos una hora.

Diez minutos antes de apartar añadimos los garbanzos cocidos. Servimos los callos con garbanzos calientes en cazuelas pequeñas de barro.

Para una receta más tradicional, utiliza garbanzos crudos y previamente remojados y déjalos concer junto con los callos.

Los callos se hacen con diferentes despojos del cerdo o la ternera (intestino y otras vísceras) que antiguamente se preparaban en casa con un largo proceso de lavado y desinfección con vinagre. Hoy día se suelen comprar ya limpios y preparados para añadirlos al guiso, aunque en los pueblos hay muchas amas de casa que los siguen preparando a la antigua usanza.

Los callos y manitas de cerdo tienen un contenido alto de colesterol si lo comparamos con cortes de carne de cerdo magros o menos grasos. Ahora bien, si los comparamos con otras vísceras (sesos, riñón, mollejas e hígado), los callos y manitas tienen bajo contenido en colesterol. Por ello, los callos forman parte de los alimentos restringidos, no prohibidos, ya que tienen una cantidad media de grasa y colesterol.

Por su alto contenido en vitamina B1, el consumo de las manitas de cerdo ayuda a superar el estrés y la depresión. Los alimentos ricos en vitamina B1 o tiamina, como estos productos, son muy recomendables en periodos de embarazo o lactancia y también después de operaciones o durante periodos de convalecencia, debido a que en estos periodos hay un mayor desgaste de esta vitamina.

Callos con garbanzos
Base del plato
Estacionalidad
Calorías
Tipo de cocina