Si quieres una sopa más ligera, no añadas al caldo la patata y la cebolla batidas.
1 hueso de jamón
1 patata
2 huevos duros
50 grs. de piñones tostados
50 grs. de avellanas tostadas
2 cebollas
2 puerros
2 dientes de ajo
2 l. de agua
aceite de oliva
pimienta y sal
Calorías 661 kcal / 100gr
Proteína 12 gr / 100gr
Grasa 61.6 gr / 100gr
Hidratos de carbono 10.5 gr / 100gr
Índice glucémico 15

Este plato, está cocinado con una base de Sopas y cremas y pertenece a los platos de la cocina Tradicional. Por regla general se consume, principalmente, durante Otoño / Invierno, y se suele servir a los comensales como Primer plato.

Esta sopa con frutos secos es perfecta para reponer fuerzas en los días de más frío.

Sopa de avellanas y piñones

 Así lo cocinamos

Hacemos un caldo colocando en una olla el agua junto con el pollo, el hueso de jamón, la patata pelada y una de las cebollas. Dejamos cocer a fuego lento durante una hora.

Aparte, en una sartén con aceite de oliva, hacemos un sofrito con la otra cebolla, los dientes de ajo y los puerros, todo muy picado. Reservamos.

Cuando el caldo esté hecho, extraemos el hueso de jamón. Extraemos la patata y la cebolla, las pasamos por la batidora y las volvemos a introducir en la olla.

Extraemos también la carne de pollo, la picamos y la reincorporamos a la olla. Añadimos el sofrito, los huevos duros picados, sal y pimienta. Añadimos también las avellanas picadas y los piñones enteros.

Dejamos cocer todo a fuego lento durante veinte minutos. Servimos.

 Trucos y Consejos

Si quieres una sopa más ligera, no añadas al caldo la patata y la cebolla batidas.

 Información Nutricional

Los frutos secos deben incorporarse a la dieta alimenticia de cualquier persona que realiza esfuerzos intelectuales o físicos que requieren un alto rendimiento y una actividad intensa.

La mitad de su contenido son grasas saludables que ayudan a reducir el nivel de colesterol malo y a incrementar el colesterol bueno. Se trata de grasas saludables porque son insaturadas (mono y poliinsaturadas), ácidos grasos oleicos y linoleicos, así como ácidos grasos omega 3. Estas grasas intervienen en el control de los niveles de triglicéridos y colesterol del organismo, lo que las convierte en alimentos cardioprotectores. Se estima que el consumo regular de un puñado de frutos secos reduce el riesgo cardiovascular.

Por otro lado, contienen antioxidantes (entre ellos, las vitaminas E y C) que son imprescindibles para combatir la acción de los radicales libres, sustancias responsables de algunas enfermedades degenerativas y del envejecimiento.

Base del plato
Estacionalidad
Calorías
Tipo de cocina