Reportaje Córdoba

Guillermo y su mimo a la tapa

Por Jesús Prieto,

Restaurante Guillermo es todo un referente en la hostelería de Aguilar. Seguramente la familia de José Gregorio de la Cámara y Cándida del Castillo y sus antepasados, que vivieron en la histórica casa que ocupa el local en la céntrica Calle Moralejo, no imaginarían nunca que parte de sus salones y dependencias estarían ocupadas por una casa de comidas.

El artesonado de los techos pone de manifiesto el rancio abolengo de este edificio que, además, conserva prácticamente intacta la parte superior de la fachada. Guillermo Llamas, padre de los actuales propietarios, compró esta casa con la intención de abrir un bar. Esto sucedió en torno a 1967 por lo que estamos justo en la conmemoración del 50 aniversario.

Durante las primeras décadas el local ya fue haciéndose con una fiel clientela que acudía a degustar platos típicos andaluces realizados por Mercedes Jiménez, esposa de Guillermo Llamas y madre de Guillermo hijo y Juan Manuel que hoy están al frente del negocio.

En la década de los 70 del pasado siglo comenzaron a introducirse en la organización de banquetes de boda en un salón anexo al restaurante. Una especialización que hoy ha resultado engrandecida con la construcción de un impresionante salón en el polígono de Huerta Zurera. Y es que aquel primer bar de tapas ha dado lugar hoy a Grupo Guillermo, una firma empresarial con enorme proyección en toda la comarca.

Pero esta ampliación del negocio no les ha hecho dar de lado al mimo con el que se trabaja en el restaurante. Junto a su tradición andaluza han incorporado la cocina de innovación introduciendo platos como la carrillada ibérica, la suprema de buey o sus afamados chuletones. No hay que olvidar tampoco sus croquetas de berenjenas o su pan vaho con costillar ibérico.

Las delicias de su cocina, al frente de la que se encuentra Liliana Cañete, reciben año tras año los galardones de la afamada Ruta de la Tapa de Aguilar en la que el nombre de Restaurante Guillermo es fijo entre los premiados desde que este proyecto empezara hace más de diez años.

Su clientela es muy diversa. Desde la persona más habitual y casi diaria hasta el turista que visita la localidad y acude al restaurante guiado por su buen nombre. Por este motivo es conveniente reservar mesa, sobre todo en fechas punta como Semana Santa o Navidad.