Reportaje Córdoba

En busca del primer flamenquín

Por Andrés Orgaz,

Cocina casera de pueblo y con mucha historia alrededor desde 1960 que se entremete en el recuerdo. De la huerta directamente al plato

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Más de 56 años al pie del cañón han convertido a El Tomate en una de las referencias gastronómicas de la provincia de Córdoba. Fundado en el año 1960 por Francisca de la Rosa y Manuel Tello, debe su nombre al antepasado hortelano de la familia de sus dueños, que vendían hortalizas en el mercado de abastos de Bujalance, localidad donde abre sus puertas. Tuvieron una taberna-tienda a la que pusieron El Tomate. Desde marzo de 1986, ya solo se dedica a la restauración. En la actualidad, está gestionado por Lola Luque y Alfonso Tello de la Rosa. Y tras varias reformas en el local, situado a cien metros de la torre de la conocida como Catedral de la Campiña y a cincuenta del Convento de las Madres Carmelitas Descalzas, en pleno conjunto histórico bujalanceño, continúan con sus bondades gastronómicas.

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Su cocina está basada en la comida casera «que queda en el recuerdo», dice Alfonso, que cogió las riendas del restaurante con 16 años. «No sabía ni lo que era un menú», recuerda nostálgico. Ahora, a sus 48 años, tiene claro que «la gastronomía casera total, el cariño y servicio profesional a nuestros clientes y la ubicación, dentro del casco histórico» son tres motivos para visitar a este establecimiento en la comarca del Alto Guadalquivir.

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Por El Tomate han pasado actores como Juan Echanove e Imanol Arias; toreros como El Cordobés o Finito de Córdoba; la periodista Paloma Gómez Borrero o artistas como Camilo Sesto, Vicente Amigo, e incluso futbolistas como Chapi Ferrer, exentrenador del Córdoba CF. En sus mesas, seguro que no faltaron sus platos estrella: flamenquín cordobés, rabo de toro, tocho bacalao al tomate y patatas rellenas, un plato de la tradicional cocina bujalanceña.

Además, son especialistas en arroces caldosos, de bogavante, langosta, pollo de corral o verduras naturales, que obtienen de su propio huerto. Platos, que tienen sello propio, como el flamenquín cordobés.

Según un estudio realizado por Alejandro Ibáñez, gastroarqueólogo de la Universidad de Córdoba, el primer flamenquín cordobés de la historia lo pudo degustar uno de los primeros cristianos que habitaban la localidad. Y en El Tomate se sigue elaborando con la primera receta ancestral.

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