Reportaje Córdoba

¿Por qué debes comer caracoles?

Por Rocío Górriz,

En Córdoba comer caracoles por primavera se ha convertido en toda una tradición gastronómica.

Desde finales de febrero a mitad de junio, los puestos que los elaboran se montan a lo largo y ancho de la ciudad. Caracoles gordos, chicos, en caldo, picantones o cabrillas hacen las delicias de los paladares más variados. Pero no sólo resultan un plato sabroso y apetecible sino también muy sano e indicado para cualquier edad y condición física.

Son una magnífica opción para quienes quieren mantenerse en forma o afrontar con éxito la temida operación bikini gracias a su bajísimo aporte calórico. Para hacernos una idea, debemos saber que 100 gramos de porción comestible no superan las 80 kcal, comparables a las 70-80 kcal por 100 gramos del pescado blanco en general y contrastando con las 150 kcal de media por 100 gramos de la carne de vacuno.

Además es una estupenda fuente de proteínas. Contienen los aminoácidos esenciales que el organismo humano no puede producir y por eso se consideran tan buenas como las de la carne roja..

Una tercera razón para escoger este molusco es su escasa proporción de grasa. Menos de un 1% de su composición nutricional son grasas poliinsaturadas, por lo que resultan especialmente aconsejables en las dietas de personas con colesterol o triglicéridos altos.

Además, son una fuente de minerales tan necesarios como el  magnesio, el potasio, sodio y el calcio. Y su aporte de hierro, los convierte en un magnífico aliado para las personas con anemia. 

En la cocina, gracias a su carne fina y de sabor neutro, se presta a las más variadas combinaciones. Las recetas más habituales incluyen sofrito de vegetales, con toques de panceta, jamón, algún otro tipo de carne o incluso sabores marineros procedentes de las gambas, sepia o calamares.

Así que nos sobran los motivos para no faltar a la cita con uno de los grandes embajadores gastronómicos de nuestra ciudad.