Reportaje Córdoba

Pablo Domínguez, de El Astronauta: «Damos comida tradicional con algún saludo a otros países»

Por Javier Pino,

Pablo Domínguez, de El Astronauta: «Damos comida tradicional con algún saludo a otros países»

Pablo y Maribel decidieron hace unos diez años lanzarse a la aventura. Dejar sus trabajos y formar un hogar culinario. Diferente, sosegado y apetecible.

_ Lo abrimos por un cúmulo de circunstancias. hacer cosas distintas y autoemplearnos, aunque teníamos un trabajo cada uno. Nos apetecía fusionar la música con la comida. No encontrábamos un sitio donde comer buena comida y con un ambiente relajado con música. hace una década no existía este tipo de local. Ahora, hay un montón.

_ ¿Qué le aporta la música a la comida?

_ Depende de la música. Lo que realmente le aporta relajación, como si estuvieras en casa, a lo mejor a diferencia de otros locales donde todo está más correcto. Es un tipo de música que es difícil encontrar en algunos bares, independiente, pop o rock antigua sin molestar al cliente.Además hacemos almuerzos conciertos. La música en la sobremesa. Y en domingo.Nuestra publicidad también está ahí, en ese contacto con el público.

_ ¿Y cómo trasladan este concepto a la carta?

_ En un principio pensábamos que había sitios con comidas del mundo o comidas especiales y siempre teníamos la sensación de que nos estaban engañando por el precio tan caro y la calidad. Creímos que podíamos ajustar más los precios, tanto que no somos ricos, pero es cierto que hay muchas veces que te ponen un plato genial y es muy caro. Intentamos optimizar precios, alternamos menús y carta.De hecho, empezamos haciendo una comida muy sencilla con menús, bocadillos, hamburguesas pero luego nos fuimos complicando las cosas. En parte, gracias a Fernando Llagas un abogado y maestro cocinero nuestro. Nos han enseñado mucho.

_ ¿Cocina muy internacional entonces, y poco local?

_ El menú es muy español, eh. Así como guisos, pescados, hueco para los vegetarianos, carnes… Sobre todo en los menús. Luego en la carta nos complicamos más, lo que nos exige mucho porque es como llevar dos restaurantes.

_ El producto, al tratarse de platos internacionales más elaborados, crucial…

_ No cuesta encontrarlo, sino adecuarlo al precio que espera el cliente. Es como el café, todo el mundo quiere uno a menos de un euro, pero luego un buen café italiano cuesta siete veces más que lo que cuesta otro normal. Lo importante es adecuar el precio tras hallar un buen producto. Es la pelea diaria. Intentar no tener excedente apenas. Constante trabajo.Ahora, nos encanta que la gente se vaya muy contenta. Nos gusta servir a la clientela.

_ ¿Cuáles son vuestros platos estrella?

_ Podemos decir los que más le gusta a la gente. Por ejemplo, la musaka de cordero, que es imposible sacarla de la carta desde hace diez años. La pastela marroquí de pollo, que introducimos hace tres años. Y las hamburguesas son el plato que no falla. De pescado, el bacalao confitado con mazamorra de naranja y espárragos trigueros, el atún a la plancha con mostaza verde y mango. El tartar de salmón, que hoy se ha puesto de moda… Este verano vamos a intentar recortar la carta, pero es complicado.

_ ¿El cliente ya es un «sabiondo» y eso obliga a no fallar en la carta?

_ Hay restauradores que hacen cosas chulísimas. Incluso gente que no se dedica a la hostelería pone un restaurante y contrata a los mejores. Nosotros tenemos nuestra línea clara: una cocina sencilla y que el cliente salga contento con lo que ofrecemos.

_ Pero hay matices en vuestra cocina…

_ Pero no hacemos espumas ni esferificaciones, y no es porque no sepamos, sino que no es nuestro estilo. Somos un restaurante de cocina tradicional con algún saludo a otros países. Una cocina abierta. Abarcamos cositas y lo que nos gusta, lo ofrecemos.

_ En estos diez años, ¿qué ha cambiado de lo que sabíais con respecto a lo que ahora conocéis de este mundo?

-_ l principio crees que todo es genial, pero luego es muy duro. Es muy difícil siempre en un restaurante hacer que la gente se vaya contenta. Y no sólo vale con ofrecer una bonita sonrisa.

_ E innovar, ¿es fundamental?

_ Innovar, innovar en un restaurante es muy difícil

_ ¿Cómo entra en vuestra carta la cocina tradicional cordobesa?

_ A nosotros nos encanta, aunque siempre dándole nuestro estilo personal: salmorejo de aguacate, flamenquín empanado con sésamo, no renunciamos, pero poco a poco. No hay que olvidar el turismo que va buscando esos platos, o los huevos fritos con jamón ibérico.