Reportaje Córdoba

Diez consejos para vestir una mesa 10

Por Rocío Górriz,

Las revistas y monográficos de decoración nos muestran mesas ideales. Con asiduidad, intentamos recrearlas cuando organizamos una reunión de amigos o familiares en casa pero, seamos realistas, cualquier parecido con el ejemplo es pura coincidencia. ¿Cómo podemos conseguirlo?

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La experta Mercedes Cabrera, asesora gastronómica del Círculo de la Amistad y gran organizadora de todo tipo de eventos nos da sencillas pautas para triunfar en el arte de «recibir»

 

1. El estilo de la mesa dependerá de la naturaleza de los asistentes

No es lo mismo una reunión de amigas, donde predomina el estilo femenino, alegre y desenfadado que una comida de negocios, donde deben primar las piezas sencillas y los colores neutros.

2. El mantel se elige en función de la vajilla

SI ésta es estampada o con bordes y formas sinuosas, deberemos escoger un mantel sencillo, preferentemente liso. Los de color blanco o nude dan mucho juego. Si por el contrario, los platos son lisos o decorados con un delgado borde, un mantel estampado con tonos alegres confiere un toque extra de energía a la mesa.

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3. El bajoplato, un toque de distinción

Su misión es proteger al mantel de manchas y además viste mucho. Suelen ser de cerámica o metal, y debe estar alineado con el borde de la mesa. Y ya en función del menú dispondremos los platos necesarios (hondos o llanos y uno más pequeñito para el entrante)

4. Los cubiertos: El orden de los factores sí importa

Los cubiertos deben ir en orden inverso a su uso, es decir, de fuera hacia dentro pescado y carne. Tenedores a la izquierda y cuchillo y cuchara a la derecha, siempre el filo del cuchillo mirando hacia el plato. Mientras que los de postre deben ir en la parte delantera de la vajilla, en el siguiente orden: tenedor, cuchillo y cucharilla.

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5. ¿Cuántas copas son necesarias?

Estarán dispuestas de izquierda a derecha en función de su tamaño y contenido.  Normalmente basta con poner tres copas: una para el agua (aunque también podemos optar por un vaso especial con una delicada decoración como en este caso), una para el vino tinto y otra para el blanco. La copa de champagne es opcional  y, si la hay, se situará detrás de ellas.

6. En las flores, menos es más

Siempre que se pueda, pondremos flores frescas. Suele dar un excelente resultado las flores menudas combinadas con verde. Conviene elaborar composiciones cuya altura no nos impida ver al resto de los comensales y entorpezca la conversación y el contacto visual.

7. Candelabro ¿vela apagada o encendida?

Esto dependerá del momento del día en que se celebre la comida. La vela sólo debe encenderse por la noche. El candelabro es un completo que estiliza el conjunto y da un toque de elegancia. Los realizados a base de metales (más o menos nobles) son una apuesta segura.

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8. El pan, el último en llegar a la mesa

El pan siempre debe  disponerse en una mesa supletoria, que estará dispuesta en la misma habitación y sólo cuando comience la comida, traeremos la panera al centro de la mesa para que puedan acceder los comensales a su contenido. Es un detalle disponer diferentes tipos de panes y cortados en sus correspondientes formas.

Podemos aprovechar esta mesa para depositar las piezas de cubertería destinadas a cortar y servir los alimentos, como cazos, cucharones o palas de pastelería.

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9. Las botellas, nunca sobre el mantel

Las diferentes bebidas que vayamos a consumir durante el encuentro deben disponerse en una mesita supletoria. Bien allí o bien en una cubitera pero que nunca esté excesivamente pegada a los comensales.

10. Saca las joyas de la familia

Por sentido práctico, casi nunca utilizamos los manteles de lino que nos regaló nuestra madre, la cubertería del ajuar grabada con las iniciales o la sopera cartujana de la abuela. Sin embargo, estas reuniones especiales son el momento perfecto para compartir recuerdos y momentos de nuestra vida con los invitados. Por ejemplo, la sopera se puede convertir en un precioso centro de mesa, que podemos combinar con las típicas figurillas de bronce en forma de animales que habitualmente decoran el salón ¡No hace falta nada más!