Reportaje Córdoba

Hotel Rural Caserío de Iznájar: Carta esmerada a los pies del gran pantano andaluz

Por Manuel González,

Un estilo inconfundiblemente andaluz, tanto en la gastronomía como en el decorado, la prevalencia del producto sobre la elaboración y un entorno que sobrevuela el embalse de mayor extensión de la región singularizan al Hotel Rural Caserío de Iznájar. La cocina tradicional mediterránea se impone en un joven edificio, con reminiscencias centenarias, que unifica un patio andaluz, un espacio reservado para ocasiones más íntimas o reuniones empresariales y un salón multifuncional cuyo aforo máximo es de 400 personas, remodelado antes de su reinauguración el pasado día 4.

Jorge Delgado dirige tanto el hotel rural como el restaurante. El trato «familiar» con su equipo de trabajo es uno de sus principios prioritarios para lograr «una involucración» máxima. Tres naranjos, una parra y una fuente ambientan el patio andaluz, núcleo de un caserío que ofrece a sus visitantes unas perspectivas inolvidables.

Los platos autóctonos, tanto de la comarca como de Andalucía, son los preferidos por una clientela que no suele demandar cocina internacional. Enclavado en el paraje de la Playa de Valdearenas, en este restaurante se preservan con un esmero máximo las presentaciones y se respeta fielmente el origen de los guisos y los platos.

Como mínimo, la carta se reestructura una vez en cada estación del año, corroborando la relevancia que se le concede al producto de temporada. El bacalao sobre arroz y ali oli representa una excepción que responde a las constantes peticiones de los comensales. El rabo de toro, el conejo al ajillo, la caldereta, el salmorejo y el gazpacho son las elecciones más repetidas. En verano, la terraza y la carne a la brasa son una atracción irresistible. La variedad de vinos mantiene la personalidad que caracteriza al mirador predilecto del pantano de Iznájar. El 90 por ciento de los caldos muestra un sello andaluz en sus diversas vertientes. cuenta ya con varios distintivos de calidad certificada que corroboran la exquisitez del Hotel Rural Caserío de Iznájar, un establecimiento adherido a la Carta de Turismo Sostenible y que desemboca en la arena fina y el agua dulce de Valdearenas, un enclave para el que se ha solicitado la concesión de la bandera azul.