Descubrimos Bar Casa Yépez, en Montoro, situado en uno de esos lugares míticos de la arquitectura montoreña, en plena e histórica plaza del Charco, justo en el edificio número 4, que fuera casino durante la Primera República. Aún se conservan vigas y columnas de aquella época. Se trata de una taberna típica, costumbrista, como aquellas que todos tenemos en la memoria. De esas que visitamos antes, y visitamos ahora, sabiendo que comeríamos igual o mejor que en casa. Donde siempre reconocemos la comida que nos están sirviendo. Cocina tradicional, casera, con un trabajado legado culinario, admirado en Montoro, la provincia de Córdoba y Andalucía.

En Casa Bar Yépez, tienes que sentarte a disfrutar de platos bien elaborados. En tu menú, no deben faltar sus señas de identidad: el rabo de toro, y el salmorejo cordobés, que elaboran con una particularidad única, «con tomates muy singulares», advierte Paco Yépez, propietario y gerente. Y es que, «tiene su misterio y no lo podemos desvelar». Ni siquiera a Javier Arenas, quien, tras degustarlo, fue hasta la cocina, felicitando a las dos cocineras, «¿quién ha hecho estos platos?» esto está buenísimo”, recuerda Yépez.

Igualmente exquisitas, sus carnes y el jamón del Valle de Los Pedroches. Es, por tanto, una referencia imprescindible si tu ruta te lleva hasta Montoro. Puede que, incluso, te sientes en la misma mesa que en su día lo hicieron las infantas Elena y Cristina, después de medirse unos botos en Casa Mohedo.

A sus 55 años, «37 años tras la barra, cogiendo el testigo de mis padres», reconoce y valora que, «la cocina cordobesa está mejorando, situándose entre las mejores de España», sobre todo, «porque utilizamos materia prima de la calidad y de la zona, de temporada». En este sentido, considera que la segunda Estrella Michelín, cosechada por el cocinero cordobés Paco Morales, «ayudará a que la cocina cordobesa se atreva a hacer platos nuevos, pero sin perder la esencia, ni los nuestros principios culinarios de nuestra zona». Incluso, apuesta por recuperar y potenciar hierbas humildes menos utilizadas, «como la vinagrera o la colleja», muy típicas en platos montoreños, como el Ajo Sopeao.

Cuando, «aún quedan algunos años para jubilarme», tiene la idea de que, «mis hijos, que ahora si me ayudan en el negocio, no sigan», porque, «cuando yo seguí, mi padre no se jubiló nunca, y no quiero que eso me pase a mi». Por eso, «yo les digo que ellos no sigan, pero que sí hay otras maneras de continuar con el negocio». Lo que está claro, «es que no me gustaría que se perdiera Bar Casa Yépez, ni su historia ni su idiosincrasia culinaria».