Reportaje Sevilla

El embrujo de comer en una cueva

Por Rafa Sánchez,

El embrujo de comer en una cueva

Gurmé hace parada en la Taberna Cuevas de Anita la de San Miguel, en Alcalá de Guadaíra, un negocio en el que las paredes dan un sabor diferente a la carta

Taberna Cuevas de Anita la de San Miguel es un homenaje con forma de casa de comidas. Un homenaje a Anita, la abuela de Moisés «El Tabernero» -propietario del establecimiento-, a la gastronomía y al ambiente flamenco. «Mi abuela da nombre a esto. Ella nació en una cueva, y en el año 1935 decidió montar una taberna en la calle San Miguel en la que vendía vino a granel», cuenta Moisés.

Así las cosas, este profesional de la gastronomía que lleva desde los trece años dedicado al sector y que confiesa haber «nacido para servir a los clientes», se puso hace cuatro años el mono de trabajo y, en honor a su abuela, montó esta cueva en la calle San Fernando, que lleva abierta desde 2015. «Costó mucha fatiga adecuar la cueva, y salimos hasta en los periódicos», recuerda. El motivo, un antiguo muro que dio muchos quebraderos de cabeza y que puso al límite la paciencia de Moisés. «Casi tiro la toalla pero al final me encabezoné, abrimos y ahora tenemos un lugar único», valora positivamente.

Y no es para menos. Arropa mucho degustar un almuerzo o una cena en una obra histórica. «En estas cuevas, que datan del siglo XV, un atún de almadraba, por ponerte el ejemplo, tiene un sabor diferente», asegura. Ese es el encanto de esta taberna. Pos si fuera poco, la temperatura se mantiene durante todo el año entre los 20 y los 22 grados.

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Ambiente flamenco

En Taberna Cuevas de Anita la de San Miguel, los protagonistas absolutos son los platos y el vino. Sin embargo, «en el postre siempre hay que dar una pincelada flamenca», apunta El Tabernero. Esto se da, de un lado porque Moisés toca la guitarra y se suele arrancar, y del otro, porque buena parte de la clientela es flamenca, muchos de ellos artistas, y cuando están a gusto «saltan espontáneamente».

Y como la resonancia de un fandango es especial dentro de la cueva, organizan también actuaciones en directo al menos dos veces al mes. Y también espectáculos de danza del vientre.

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¿Qué se come?

Cuentan con una carta que se mantiene durante todo el año, con especialidades de la casa entre las que descolla el pan de Alcalá. Esto es una pieza de pan picado tostado, bañado en aceite de oliva, frutos secos, jamón, queso y caña de lomo -todo fundido con calor-. Se suman las carnes de maduración, la alcachofa vestida de cueva, los pistos a la antigua al horno de leña y la ensalada Maricastaña. «Son clásicos que no podemos quitar».

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Aparte de esto, es muy recomendable preguntar por lo que tienen fuera de carta, ya que siempre cuentan con ocho o diez platos diferentes. Se puede comer a base de tapas o de platos, «y gastar 12 euros por persona o 50», subraya Moisés.

En cuanto a los vinos, tienen especial cariño por los caldos de Jerez, y los postres son obra de Sandra, la mujer de Moisés. Todos son caseros y entre ellos destacan la poleá, la leche frita y las torrijas.

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La propuesta del Tabernero

A quien llegue a comer a Cuevas de Anita la de San Miguel a razón de estas líneas, Moisés le sugiere comenzar con un pan de Alcalá, seguir con un solomillo de ternera con revuelto de patatas panaderas y poner el broche con una torrija. Ésta se prepara con pan brioche, una base de natilla y dulce de leche y se corona con helado de leche merengada casero.

Abren de jueves a domingos y festivos para almuerzos y cenas. Hay que reservar antes de acudir, sobre todo a partir del viernes.

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Calle San Fernando, 42. Alcalá de Guadaíra.

627699463.