Entrevista

Manuel Barea, de Barea Grupo: “En Sevilla se come bacalao todo el año”

Por Isabel Aguilar,

Manuel Barea, de Barea Grupo: “En Sevilla se come bacalao todo el año”

El apellido Barea es toda una institución cuando se habla de distribución alimentaria en el suroeste de España. El grupo ha crecido de forma exponencial desde que en 1941 abrió su primera tienda en la calle Imagen y en la actualidad maneja cifras como los 90.000 metros cuadrados de superficie que tienen en Sevilla, Huelva y Extremadura, sus 239 empleados y las 20.000 referencias con las que abastecen principalmente al mundo de la hostelería. Manuel Barea es el engranaje de esta cadena familiar que ha sabido transmitir las enseñanzas del fundador a la siguiente generación, integrada por sus hijos y sobrinos. Aunque dice que su cargo es honorífico, cada día echa la jornada completa en las instalaciones del Polígono Carretera Amarilla, desde donde continúa velando porque todo siga su buena marcha. “Yo eché de menos la sombra de mi padre cuando me faltó y les seguiré dando sombra a ellos mientras pueda”, dice con firmeza.

Imagen cedida por el Ayuntamiento de Sevilla-I.C.A.S. (servicio de Archivo, Hemeroteca y Publicaciones)

Primera tienda de la calle Imagen / Imagen cedida por el Ayuntamiento de Sevilla-I.C.A.S. (servicio de Archivo,
Hemeroteca y Publicaciones)

¿En qué pilares han basado su crecimiento?
—Mi padre decía que había que sacarle 25 horas al día y pienso igual. Hemos sabido seguir las directrices del líder; él era una persona con una inteligencia fuera de lo común, intuitiva y con gran afán por trabajar, impronta que ha dejado a su descendencia. Otro pilar es nuestro equipo humano; nuestros empleados se jubilan en la empresa y tenemos ya la tercera generación de muchos de ellos.
—¿Cómo es la relación que tienen con la hostelería?
—Más de la mitad de nuestros clientes pertenece a ese sector y muchos de ellos vienen desde hace décadas. Al igual que tenemos la tercera generación en la directiva y en los empleados, también la tenemos en nuestros clientes. La hostelería ha cambiado mucho, principalmente con la catarsis que supuso la crisis con la que hubo una completa revolución. Los hosteleros se han adaptado a las necesidades de sus clientes en el precio y en la forma de consumir. Ahora predominan los gastrobares y las cocinas étnicas, con influencias de otras culturas como la asiática.

Manuel Barea

Manuel Barea

—Conocen mejor que nadie lo que se consume en la hostelería sevillana, ¿somos más clásicos o innovadores?
—En Sevilla se sigue comiendo de forma tradicional con la tapa como protagonista pero también gusta la innovación. El consumidor está más mentalizado y dispuesto a probar cosas diferentes y acude a sitios donde sabe que le van a sorprender.
—La especialidad de Barea Grupo es el bacalao, ¿cómo es la relación de Sevilla con este pescado?
—En general en España se toma mucho pescado, de hecho somos el segundo país del mundo después de Japón en su consumo. En Sevilla se come bacalao todo el año pero cuando llega la Cuaresma las ventas aumentan sobre un 20%. Nosotros importamos y elaboramos al año más de un millón y medio de kilos de bacalao de Noruega, Islandia y las Islas Feroe y lo vendemos tanto congelado como en salazón.

Bacalao en salazón

Bacalao en salazón

Bacalao desmigado sin piel

Bacalao desmigado sin piel

—¿Cómo gusta más a la hostelería?
—Se lo suelen llevar congelado al punto de sal porque es más cómodo para ellos. El de salazón lo suelen usar más las amas de casa, y lo cierto es que, aunque la calidad es la misma, el sabor y la textura son mejores cuando está conservado con esta antigua técnica.
—¿Qué otro tipo de pescado venden a la hostelería?
—Tenemos unas 1.500 referencias de pescado y marisco congelado, y la hostelería suele comprar merluza, pez espada, acedías, lenguado, caella…

La especialización

Poco tiempo tardó Manuel Barea Ginés, padre de nuestro entrevistado, en darse cuenta de que en la especialización estaba la clave del éxito. La tienda de la calle Imagen fue de las primeras de Sevilla en tener licencia para importar especias y poco después comenzó a centrarse especialmente en el bacalao, un producto que encandiló al público sevillano y que se ha convertido en su principal emblema.