Reportaje Sevilla

Manuel Luna, propietario de La Tasca del Pintor: «Nos dicen que somos un bar de Berlín puesto en Los Bermejales»

Por Isabel Aguilar,

Manuel Luna, propietario de La Tasca del Pintor: «Nos dicen que somos un bar de Berlín puesto en Los Bermejales»

Los proyectos que se hacen con el corazón en la mano no tienen más remedio que salir bien. Eso explica que La Tasca del Pintor lleve más de siete años abierta y funcionando mejor de lo que esperaba Manuel Luna cuando la abrió, saldando así una cuenta con sus raíces más profundas. Sus padres acababan de fallecer en un accidente de tráfico, dejando en el aire el sueño de montar una tasca como la de su abuelo en Lucena. Sin pensarlo dos veces, Manuel retomó ese proyecto y aparcó, solo parcialmente, su faceta de pintor. Buscó un local y lo puso a punto, lo llenó de cuadros, de pinceles, de pequeños homenajes a los grandes de la pintura universal. Saldaba así su deuda con la memoria de sus progenitores y emprendería, al mismo tiempo, un nuevo camino que le sacó del ensimismamiento de sus cuadros.

SEVILLA. 17.5.17. Entrevista Manuel Luna de la Tasca del Pintor. Para Gumé . FOTO: J.M.SERRANO. archsev

—¿Qué ha aprendido en estos siete años?

—Cuando empecé no sabía ni tirar una cerveza. Tuve que aprenderlo de forma precipitada cuando la tasca se desbordó el día de su inauguración y acudió mucha más gente de la que esperaba. Ese día salí de aquí como si hubiera hecho un máster.

—¿Cómo ha logrado mantener el establecimiento estos años si desconocía el sector de la hostelería?

—Nos hemos ido amoldando a las circunstancias gracias a la mentalidad abierta que tenemos. Cuando empecé quise que fuera una tasca, pero enseguida me aburrió porque era un concepto muy simple y vi que podía aburrir al cliente, así que cambié de rumbo. Había cumplido algo emocionalmente importante para mí pero más allá de la idea romántica que llevaba tuve que enfrentarme a la realidad del negocio, mantener la llama viva para que la gente no se aburra. En ese camino he tenido importantes aliados, como Isabel Moreno, que hace de gerente, y Antonio Molina, el encargado.

—Otros muchos que han abierto bares sin conocer el sector se han quedado en el camino…

—Hay que ponerle mucho cariño a las cosas, hacer sentir bien a la gente que viene al bar. Mi filosofía no es la que suele tener un hostelero, ya que si tengo más beneficios con la tasca, contrato más personal. Si esto lo cogiera un hostelero de verdad le sacaría mucho más partido, pero a mí eso no me llama la atención porque me apartaría de la pintura.

—¿Le gustaba la cocina antes de abrir La Tasca del Pintor?

—Siempre me ha gustado cocinar, me inventaba las recetas y me dejo llevar por los colores de los alimentos.

—¿Qué color le resulta más rico?

—El rojo, soy muy carnívoro.

—¿Es creativa la carta de la tasca?

—A mí me gusta dar libertad al cocinero, que él investigue y pruebe cosas nuevas. Un pintor no podría coartar la libertad de sus trabajadores, no tendría sentido. Es fundamental que el equipo se sienta cómodo y cada uno pueda ser él mismo.

—¿Le costó meterse en el papel de jefe?

—Al principio sí, pero ahora me he acostumbrado. A veces te encuentras con gente que no quiere trabajar y otras muchas con personas que tienen el ego muy crecido, sobre todo cocineros. Pienso que programas como «Masterchef» han alimentado mucho el ego de quienes trabajan en la cocina y no siempre es fácil dar con alguien humilde que haga bien las cosas.

SEVILLA. 17.5.17. Entrevista Manuel Luna de la Tasca del Pintor. Para Gumé . FOTO: J.M.SERRANO. archsev

—Hábleme más de la carta.

—Los primeros cinco años no teníamos carta, la cantábamos. Ahora nuestros clientes no nos dejan cambiarla y todo lo que hacemos nuevo lo sacamos como sugerencia fuera de carta. Los panes, los patés o la ensaladilla tasquera son algunos de nuestros clásicos. También tenemos tapas con nombres de pintores, como el Sueño de Dalí, que lleva tomate, queso de cabra, láminas de foie, jamón, pimiento y reducción de vino tinto; Morcilla de Monet, que es morcilla de arroz con miel de caña y queso de cabra, o el Pan Da Vinci, que lleva melva, pimiento, salsa tártara y queso.

—¿Le gusta a su público esa oda permanente a la cultura y el arte?

—A la gente le gusta ese aire cultural. Lo próximo que me gustaría hacer es montar en la tasca un escenario para que se representen obras de teatro. Somos una alternativa al tipo de negocio que se hace en el barrio, hay quien nos dice que somos un bar de Berlín puesto en Los Bermejales.

—¿Es más fácil ganarse la vida como pintor o como hostelero?

—Yo me la gano mejor como pintor, porque es lo que he hecho siempre y es mi necesidad vital. Tenía claro desde el primer momento que el bar no podía comerse el lugar de la pintura. Si me dijeran que me haría millonario con el bar dejando la pintura no lo haría. Ahora bien, creo que el mundo de la hostelería es muy bonito y se ha convertido en mi pulmón; si no, sería un ermitaño. También he visto que con el bar he podido acercar el mundo de la cultura a mucha gente.

—¿Le han salido compradores de cuadros entre los clientes del bar?

—Sí que han surgido. Ahora precisamente voy a entregar un cuadro a una clienta del bar. Yo tengo trato directo con el público de la tasca y en muchas ocasiones han surgido grandes amistades.

SEVILLA. 17.5.17. Entrevista Manuel Luna de la Tasca del Pintor. Para Gumé . FOTO: J.M.SERRANO. archsev

Toda una vida. Manuel Luna ha sido autodidacta tanto en la pintura como en la hostelería. Su intuición ha sido la mejor compañera a la hora de enfrentarse a un lienzo y de montar un bar que le ha consolidado como uno de los clásicos gastronómicos de Los Bermejales, donde ha creado un particular establecimiento en el que el humor, el arte y el buen ambiente se distribuyen en grandes dosis. Ha expuesto su pintura en Londres, París, Berlín, Nueva York, Florida o Santa Fe y los encargos no dejan de colapsar su agenda, aunque él siempre saca tiempo para seguir mimando la tasca que le ha convertido en el hostelero con más arte de Sevilla.

Fotos: J. M. Serrano