Reportaje Sevilla

Circuito gastronómico para disfrutar en grupo en Triana

Por Iván Guillén Cano,

Poco se puede decir de Triana que no se sepa. Es uno de los barrios más ilustres y atractivos de Sevilla, que incluso salta más allá de sus fronteras. Es aquí donde reside la esencia sevillana, un barrio de alfareros, de obreros y de marineros. Posee identidad propia, además de magia y encanto a partes iguales.

Esa misma magia que vienen buscando sevillanos y extranjeros, que llegan hasta aquí no solo para disfrutar de la belleza del barrio, sino también de su gastronomía. Es habitual escuchar a los grupos que aterrizan en el barrio preguntarse: ¿dónde nos metemos ahora? Sitios hay muchos, sí, pero ¿cuáles albergan el suficiente espacio para recibir a estos grupos?

¿Dónde comer en grupo en Triana?

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Triana rebasa cualquier frontera conocida. Lo tiene porque cada uno de sus rincones destila historia que se percibe tan solo cruzando el puente de Isabel II. Todo un emblema de la cerámica y el flamenco.

El arrabal trianero tiene solera, es tierra de artistas, bailaores, toreros y alfareros, que han llevado al barrio por bandera. También su gastronomía es responsable de que este popular barrio sea conocido en cualquier parte del mundo. Y son muchos los grupos de personas que se acercan hasta aquí para probar las distintas propuestas gastronómicas. Pero ¿qué sitios ─para grupos─ son recomendables para comer en Triana? Aquí va nuestra particular selección.

Maríatrifulca

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Es probablemente de los sitios que más expectación han creado en los últimos meses. Fue en el verano de 2016 cuando abrió sus puertas. Está ubicado en el popular Faro de Triana y desde fuera, por su aspecto, el edificio derrocha historia y romanticismo.

Estamos ante la antigua estación marítima para el barco de vapor que zarpaba hacia Sanlúcar de Barrameda. A pesar de su papel inicial, ha sido también semillería y abacería, hasta que en los años 80 se convirtió en el bar restaurante que ha llegado a nuestros días.

Sergio Puntivero, gerente de Mariatrifulca, nos cuenta que es una apuesta gastronómica de tres socios con gran experiencia en el mundo de la hostelería y de los locales nocturnos, con establecimientos como La Casa del Estanque, Chile o London.

Germán Franco, Rafael Cebolla y Óscar Vega se lanzaron a la aventura en el mundo de la restauración y han empezado con Maríatrifulca, que será el primero de otros tantos que están por llegar.

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Al acceder, nos encontramos ante un lugar con una decoración industrial muy cuidada, donde el ladrillo, la forja, el hierro y la madera cobran un especial protagonismo. «Con esta decoración se recupera lo que antiguamente era, sus propios inicios», asevera el gerente. Eso sin contar con los toldos en la terraza, que evocan la proa de un barco.

Maravillados llegan hasta aquí sevillanos y extranjeros. De hecho, el 80 por ciento de su clientes son de la ciudad, que vienen atraídos por las vistas y la singularidad del lugar. El 20 por ciento restante es extranjero, que sobre todo viene persuadido por las vistas del sitio.

mariatrifulca

mariatrifulca

Es un restaurante en vertical que cuenta con cinco plantas en total, en las que se pueden sentar unas 120 personas: «En la terraza caben unas 40 personas, unas 30 en el bar, 40 en el restaurante, 20 en la entreplanta y en bodega ─ya en el sótano─ unas 25. Es aquí donde celebran cócteles, cumpleaños, reuniones diversas y es ideal para las visitas por grupos. «La bodega se puede reservar por grupos, y excepcionalmente, se puede reservar la gestión de la terraza pero sí que tiene un coste añadido», advierte el gerente.

mariatrifulca

Disponen de una carta muy variada y muy amplia, con ciertos toques de cocina internacional, pero también tradicional: «Gastronomía japonesa, mediterránea, italiana, pero sin perder lo típico de Triana, como es la fritura de bienmesabe, los boquerones adobados o los albures, que es un pescado típico de Coria», apostilla Sergio.

Casi toda la carta es para compartir, por lo que es ideal para los grupos de los que hablamos. Asegura el gerente que «son raciones que se tienden a compartir, puesto que tenemos en carta más entrantes que primeros y segundos platos».

milhoja de queso de cabra con tomate confitado, foie y membrillo para untar

Milhoja de queso de cabra con tomate confitado, foie y membrillo para untar

corazones de alcachofa con salsa verde y langostinos

Corazones de alcachofa con salsa verde y langostinos

Nos recomienda que probemos la milhoja de queso de cabra con tomate confitado, foie y membrillo para untar, la zamburiña con gambas rojas al fuego con salsa picante o los corazones de alcachofa con salsa verde y langostinos. Y como no sus arroces, que también son especiales.

zamburiña con gambas rojas al fuego con salsa picante

Zamburiña con gambas rojas al fuego con salsa picante

En cualquier caso, es importante señalar que la terraza y el restaurante funcionan con reserva. «Se suelen completar por semana, por lo que es ideal llamar 10 o 12 días antes para asegurarse el espacio», nos recomienda el gerente.

  • Dirección: Puente de Triana, esquina Plaza del Altozano.
  • Teléfono: 954 33 03 47

Toda la información sobre Maríatrifulca

Blanca Paloma

blanca paloma
La segunda parada nos lleva hasta Blanca Paloma. Todo aquel que lleve muchos años en el barrio de Triana habrá conocido el establecimiento en su ubicación original, en San Jacinto, 49. Fue en 1970 cuando se abrió aquí el primer Blanca Paloma del barrio de manos del padre del actual propietario. Hoy la gestión corre a cargo de Manuel Bejarano.

Manuel Bejarano

Manuel Bejarano, propietario

«Cuando mi padre inauguró el bar, el simpecao de la hermandad de Triana del Rocío estaba en San Jacinto. De hecho nuestro local estaba junto a la sacristía de la iglesia. La cercanía hizo que mi padre se inspirara en ellos para el nombre de su restaurante», afirma Manuel.

Si bien el establecimiento nace en 1970, su actual propietario ha estado aquí desde siempre. Ya en los años 90 su padre se jubiló, y Manuel tomó las riendas de un negocio que no ha parado de crecer: «De San Jacinto, 49, que era nuestra ubicación original, nos trasladamos a la esquina de Pagés del Corro con San Jacinto», advierte el dueño.

Sin embargo, las ganas de crecer no quedan ahí, pues nos adelanta que «en un par de meses volvemos a reabrir en San Jacinto, 49, pero con más capacidad, porque nos hemos hecho con el local anexo».

Boquerones fritos

Boquerones fritos

Tienen una cocina «adaptada a los tiempos», es decir, sus propuestas no dejan de ser tradicionales, pero con importantes guiños a platos más actuales: «Hacemos desde espinacas con garbanzos, bacalao con tomate o hambuguesitas de gambas al ajillo, hasta platos más de ahora como el tartar de atún o el sashimi de salmón».

Berenjenas rellenas

Berenjenas rellenas

Lomo de merluza

Lomo de merluza

Pero si hay un plato que destaque por encima de los demás, ese es el bocadito de mejillón, que lleva en el restaurante desde hace más de 45 años y que «es el que nos catapultó al éxito», reconoce el dueño. Aunque también son platos muy solicitados los boquerones fritos, el lomo de merluza confitada y las berenjenas rellenas.

Bocadito de mejillón

Bocadito de mejillón

Es un lugar adaptado para ir en grupo. De hecho, apunta Manuel, cuentan con un comedor con una capacidad de 65-70 personas, además de la zona de barra, que dispone de cinco mesas para tapas. Eso sí, el nuevo local está más adaptado si cabe, pues puede albergar entre los dos salones a unas 120 personas.

Aquí es posible organizar grupos con menús concertados. «Pero solo con reserva y sentados. En barra no reservamos nada», advierte el dueño. Se trata de menús desde los 30 euros. «De lunes a jueves sí nos podemos adaptar más al menú que pida el comensal, y en función de lo que solicite podemos adaptar también el precio». Si por el contrario el cliente se inclina por los platos de la carta, Manuel asegura que «todos los platos pueden ser para compartir porque son grandes».

  • Dirección: C/ Pagés del Corro, 86.
  • Teléfono: 954 33 37 88

Toda la información sobre Blanca Paloma

Victoria 8

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Este restaurante parece estar hecho a la medida de los grupos. Precisamente por su disposición, porque es un antiguo corral de vecinos que está dividido en distintas estancias que permiten reuniones de comensales con total discreción: «Ocupa cinco módulos de una antigua casa de vecinos de Triana», apunta Begoña Barquín, que es la gerente junto a su marido José Juan de la Chica.

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Estamos ante el primer restaurante que han puesto en pie juntos, en plena Cava de los Gitanos. Él viene del mundo de la construcción y la promoción inmobiliaria, aunque siempre le había llamado la atención la hostelería. Ella, sin embargo, siempre trabajó en este mundo, «incluso cuando estudiaba la carrera de Empresariales. Mi familia no se dedicaba a este sector pero me apasionaba. Fue en 2007 cuando iniciamos Victoria 8», reconoce.

Su ubicación en Triana no es casual. Ambos nacieron aquí, y aquí decidieron dar una segunda vida a sus aspiraciones profesionales. «En una casa-patio tradicional, hemos puesto en pie un proyecto que busca combinar tradicionalismo y modernidad culinaria bien entendida con un servicio cercano y cálido», afirma Begoña Barquín.

Y vaya si lo es. Todo aquel que se acerque hasta aquí podrá «degustar» no solo los platos, sino también la amabilidad de Barquín, que pone todo su mimo para que el comensal esté como en casa. Y aprovechando que era un «corral» de vecinos, han dado forma a un restaurante, que no deja de ser un segundo hogar.

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Asegura Begoña que «cada una de las cinco estancias era una habitación donde vivía una familia». Hay un primer salón con capacidad para 14 personas, que pueden estar en una mesa redonda. Un lugar ideal para reuniones y tertulias. Disponen de otro salón para 20 comensales, en torno a una mesa imperial, otro para reunir hasta 30, un cuarto para 10 y un último para 20 personas.

«De todos los salones, hay dos en concreto que están algo más apartados y que permiten una mayor intimidad con respecto al resto del establecimiento», advierte Barquín. También su carta es ideal para grupos, en cuanto que tienen platos para compartir.

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Nos recomienda probar las gambas al ajillo con aguacate, las empanadillas de perdiz o el guiso de la cola de toro. Es un lugar ideal también para los amantes del pescado, «que lo trabajamos mucho y lo traemos directamente del mercado», apostilla.

Completan las propuestas para compartir las barquitas con salmorejo y anchoas, los alcauciles rellenos de solomillo de buey, las croquetas de cola de toro, el solomillo de ternera ibérico, el costillar de cabrito, el solomillo de ternera o los huevos rotos con chistorra y jamón. Si reservan, no duden en preguntar por Begoña. Da gusto cómo atiende.

  • Dirección: C/ Calle Victoria, 8.
  • Teléfono: 954 34 32 30

Toda la información sobre Victoria 8

Las Golondrinas

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Cuarto lugar del circuito. Es otro de los restaurantes que forman parte de la tradición de Triana que toma su nombre por uno de los poemas de Gustavo Adolfo Bécquer: «Volverán las oscuras golondrinas». Desde entonces, sus platos no solo riman en nuestro paladar. Saben a poesía y ya forman parte de la ruta de bares y restaurantes para tapear por Triana.

El primer establecimiento de Las Golondrinas ─de los dos que hay actualmente en Triana─ se fundó en 1962 de manos de Eduardo Rodríguez y a finales de los años 70 pasó a manos de Paco Arcas y a su familia. De hecho, hoy son sus tres hijos ─Pepe, Carlos y Paco─ quienes continúan con el legado.

Así nos lo hace saber José Antonio Sola, encargado del establecimiento. «Nuestra especialidad está en aliños fríos, pero sobre todo en la plancha, como son las puntas de solomillo». De hecho, un cliente las solicita y el propio José Antonio, al pedir la comanda en cocina ─«dame dos»─ solo tiene que decir el número para que identifiquen de qué tapa hablamos.

Puntas de solomillo

Puntas de solomillo

La plancha de la que habla Sola se completa con otras dos especialidades, que también son muy solicitadas por el comensal: el chipirón y el champiñón. A pesar de que en la carta haya más propuestas, son esas tres las que más se buscan en un lugar como éste.

La clave está en la tradición: «Siempre hacen las mismas tapas, desde hace muchos años. Yo llevo once años aquí y nuestra cocina sigue siendo igual de tradicional», anota el encargado. También en el otro local que tienen en Pagés del Corro, y que cuenta con una década de vida.

Champiñones con ali oli

Champiñones con ali oli

En relación a los grupos, Sola advierte que el establecimiento de la calle Antillano Campos puede parecer pequeño, pero no lo es. En el salón de arriba, al que se accede a través de unas escaleras «desgastadas» que guardan todo el encanto de antaño, encontramos mesas y sillas propias del folclore andaluz. Es posible que no sea el lugar más cómodo para comer, pero sí que es un sitio en el que se respira tradición.

«En este salón de arriba caben unas 35 personas. Y también tenemos un salón justo en frente de nuestro establecimiento, en el que también caben otras 40 personas. Por lo que un grupo de 60 personas, más o menos, pueden venir hasta Las Golondrinas», advierte el encargado.

Una vez sentados, abrimos la carta y vemos que hay tapas y medias raciones. Estas últimas son ideales para compartir, señala José Antonio. «Las medias raciones son como las medias antiguas, es decir, son como seis tapas. Y se pueden poner para unas cuatro personas», reconoce Sola. Eso sí, nos avisa de que aunque el precio de esas medias raciones pueda asustar a priori, «hay que pensar que son medias muy generosas, por lo que compensa».

  • Dirección: C/ Antillano Campos, 26.
  • Teléfono: 954 33 16 26

Toda la información sobre Las Golondrinas

Bar Amarra

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La penúltima parada sigue el recorrido de Pagés del Corro. Después de dos décadas ubicado aquí, este establecimiento ha «echado el ancla» ─literalmente─ porque no hay quien lo mueva de aquí, abarloado al muelle trianero. Es todo un clásico de entre los clásicos, cuya patrón es Ricardo Galán, que aterrizó aquí desde Sanlúcar de Barrameda.

«Llegamos aquí en 1993 porque a Ricardo le gustaba la zona y nuestra especialidad está en pescados y mariscos», resume al presentarse Juan Antonio Díaz, actual encargado del establecimiento.

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Acedías, pijotas, salmonetes, covina o merluza, entre otros, son algunas de sus especialidades, todos de la costa gaditana. Aunque también son conocidos sus guisos marineros, como son los arroces, la sopa de galeras, el fideuá, el cazón en amarillo, las papas con choco o la raya al pan frito. Y, como no, las carnes y la chacina.

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Pero si hay algo que demande el público que llega hasta aquí es su ensaladilla rusa, los chipirones rellenos o su tortilla de camarones. En este último caso, muy parecida en sabor a las que se pueden probar en Sanlúcar de Barrameda y que tan bien ha sabido traer el dueño del restaurante hasta Sevilla.

Pero centrémonos en la capacidad del lugar para grupos. Apunta Juan Antonio Díaz que tienen capacidad para albergar a más de 80 personas, entre los dos salones, la sala frente a la barra y las cuatro mesas de la terraza, que descansan sobre la misma acera de la calle.

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Llama la atención que uno de los salones adopta la forma de reservado, que permite cerrarse para reuniones, comidas de empresa o cualquier otro evento, «para un grupo de 25 personas como máximo», señala el encargado.

Están igualmente especializados en platos para compartir, ideal para los grandes grupos. Recomienda Juan Antonio la chacina y el pescado frito sobre el resto de la carta, como propuestas ideales para platos al centro. Por unos 20-30 euros de media, por persona, es posible acabar la velada. Eso sin olvidarnos de sus vinos, aunque lo mejor es dejarse asesorar por el personal.

  • Dirección: C/ Pagés del Corro, 43.
  • Teléfono: 954 33 82 24

Toda la información sobre Bar Amarra

PuraTasca

puratasca
La última parada la hacemos aquí. Es, por méritos propios, el mejor bar de cocina creativa, según el jurado profesional, en los Premios Gurmé 2016. Lo han conseguido porque han llevado a su restaurante a lo más alto de la gastronomía sevillana, desde Triana. Lo han hecho posible tres jóvenes emprendedores, Raúl Vera, Cayetano Gómez y César González que, con distinta vinculación con los fogones, montaron este gastrobar.

Es un lugar muy sencillo en cuanto a su decoración pero cálido y acogedor a partes iguales. Nos atiende Raúl Vera, que deja por unos minutos su trabajo en los fogones para hablarnos del origen de PuraTasca: «Nos unimos para hacer un lugar con cocina elaborada y directa, a la vista, donde damos importancia a la frescura, pero distanciandonos de la cocina de tapas de toda la vida».

El equipo de PuraTasca

El equipo de PuraTasca

Las pinturas de las paredes recuerdan a las antiguas tascas del pasado, en las que se ponía la carta en los mismos muros. Estas pinturas las hicieron ellos, homenajeando a los bares de los años 70 en los que todo estaba a la vista. Si bien el nombre es un homenaje a estas «tascas», no les representa como establecimiento.

Igualmente la selección del lugar no fue una elección casual. Vera es vecino del barrio y había visto el local paseando por sus calles: «Era pequeño e ideal para llevar a cabo el proyecto que teníamos en mente». Si bien es cierto que no están en la ruta de bares de Triana, Vera reconoce que «aquí no se viene por casualidad, sino porque le hayan hablado de este sitio. Así la gente viene más predispuesta a que le propongas cosas», reconoce.

Roast Beef de ternera

Roast Beef de ternera

En este sentido, la difusión siempre ha sido boca-oído, y además no cuentan con una estrategia en redes sociales. Además del Premio Gurmé, están presentes en la Guía Michelin desde 2011.

Pero vayamos a sus propuestas gastronómicas. En PuraTasca hacen una cocina de fusión en la que no renuncian a nada: «Hacemos guisos tradicionales como el menudo, cocinamos platos con legumbres y también nos apasiona la cocina asiática, la cocina latina o la cocina nikkei. No renunciamos a nada». Realmente hacen «lo que les apetece», pues además de lo que se ve en carta, tienen muchos platos fuera de ella que refleja una cocina «del momento».

Wok de verduras

Wok de verduras

Arroz meloso

Arroz meloso

Es un sitio para grupos, pero reconoce Vera que «la reserva máxima que hacemos es para un grupo de ocho personas. Hacemos excepciones en enero y febrero que es una época donde baja el volumen, pero no es lo normal».

El aforo del local ─28 personas en el interior y unas 30 en el exterior─ hace que se vean limitados. «También dependemos de la climatología, pues los días de lluvia solo contamos con el interior. Por ello limitamos la reserva», advierte.

Alcachofas italianas

Alcachofas italianas

Es un lugar donde se recomienda que los comensales compartan platos. La razón es sencilla: «La cocina es muy pequeña y no podríamos servir todos los platos que pida una mesa, con primeros y segundos, a la vez. Ahora bien, quien no desee compartir, avisamos que lo sacaremos lo antes posible, en cuanto estén listos. Pero normalmente ponemos platos al centro».

Son propuestas abundantes, reconoce el chef, ideales para tres o cuatro personas: «No tenemos formato de tapas. Lo único que se asemeja a una tapa es un par de platos. El resto son medias o enteras raciones. Lo hicimos desde el principio y es parte de nuestra carta».

Eso sí, de todo lo que hay en la carta, nos recomienda probar el roast beef de ternera, el wok de verduras o las alcachofas italianas. Pero lo que más sale es el arroz meloso de setas y aceite de trufa que está desde el principio ─junto a las piruletas de chorizo: «Son los únicos platos de la carta que no han cambiado nunca y que son el soporte de este negocio».

La idea de este lugar es la de expandirse, pero con cautela. Apunta Vera que «hemos intentado irnos al centro, pero de momento no nos ha surgido la oportunidad para hacerlo. Es una intención que tenemos en mente y que algún día llevaremos a cabo».

  • Dirección: C/ Numancia, 5.
  • Teléfono: 954 33 16 21

Toda la información sobre Puratasca