Reportaje Sevilla

Pregunta por WhatsApp y Ask Vicente te recomienda dónde comer

Por Iván Guillén Cano,

Pregunta por WhatsApp y Ask Vicente te recomienda dónde comer

Si de algo debemos estar orgullosos en Andalucía, y concretamente en Sevilla, es de nuestra gastronomía. Y precisamente lo que nos distingue es también el número de sitios donde podemos degustarla. Seguro que esta situación no es ajena para nadie: un grupo de amigos que salen para comer juntos y deben decidir entre todos dónde ir.

Un problema tan simple ya tiene solución, y viene de la mano de una nueva empresa tecnológica sevillana denominada Ask Vicente. Detrás de ella hay un equipo compuesto actualmente de 7 trabajadores, pero hay dos que comenzaron el proyecto allá por junio de 2015. Son María Romero y Paco Escamilla, publicista de 27 años y desarrollador de app y graduado en derecho de 25 años, respectivamente.

Cuando le preguntamos por el servicio, ella lo define así: «un asistente virtual y gratuito a través de WhatsApp (teléfono: +34 693 73 40 60)». El usuario escribe «¡Hola Vicente!» para iniciar la conversación y le pregunta dónde puede ir a comer. «El servicio te hace una serie de preguntas que debes responder y en función de las características de dicha petición, te da una respuesta acorde a las peticiones». Así de sencillo.

Ask Vicente: ¿cómo nace el proyecto?

El nacimiento del proyecto se remonta al pasado año, en el Startup Weekend, celebrada en Sevilla en mayo de 2015: «realmente surgió en un equipo de siete personas en un fin de semana, en el mismo evento». Puede sorprender que naciera un proyecto de tal envergadura de un evento como este, pero como apunta Paco, «tienes que sacar un producto viable, no el desarrollo del producto como tal».

Ask Vicente

Paco Escamilla y María Romero, fundadores de Ask Vicente.

Una vez que ganaron el premio, en el mismo evento, reconocen que tuvieron la suerte de recibir el ofrecimiento por parte de un miembro del jurado que «apostó por nosotros más allá del propio evento a cambio de un compromiso: que al menos dos personas trabajaran a tiempo completo». Fue por parte del británico Tom Horsey, de Crazy4Media, que tiene una línea de inversión en startups y «si bien en Sevilla no es habitual, nosotros sí tuvimos esa suerte».

En palabras de Horsey, apostó por el proyecto porque considera que va a haber una nueva revolución en Chatbots, del mismo estilo que hubo con las Apps, aunque probablemente con menos impacto. «Además el proyecto tiene como base el uso de la inteligencia artificial, que es otro tsunami empresarial que viene en camino».  Y no es su primera vez, pues ya invirtió en un portal de comida a domicilio llamado www.pallevar.com.

Volviendo al proyecto, de los siete creadores iniciales de Ask Vicente hoy solo quedan ellos dos. «El resto se descolgó porque seguían con sus propios proyectos», señala María. Y desde entonces han ido creciendo y evolucionando. Eso sí, el lanzamiento oficial no se hizo hasta enero de este año, «pues desde junio a enero estuvimos organizándonos».

A nivel institucional, apuntan, «hemos tenido varias conversaciones con Turismo del Ayuntamiento de Sevilla que vio en nuestro proyecto un servicio atractivo, pero no hemos cerrado nada. Al menos, de momento», nos cuenta María.

¿Y por qué Vicente?

Llama la atención que un servicio de tecnología adquiera un nombre tan español como «Vicente», pero tiene su razón. Según afirma María Romero «nos basamos en el refranero español de donde va Vicente va la gente y sacamos el donde come Vicente, come la gente. Así surgió el nombre». Realmente esta idea surge de un brainstorming, continua María, en el que destacaron que cuando la gente sale a comer, sobre todo cuando van en grupos, no se ponen de acuerdo para decidir un sitio.

recomendado por Ask Vicente

«Creamos así a un tercero que tomara la decisión por nosotros. De esta forma te resuelve la indecisión o te da una solución, por ejemplo, cuando vas a ciudad que no conoces». Es, por así decirlo, la personalización de un servicio para que la gente piense que es un amigo con el que comunicarse.

Ahora bien, un proyecto así, ¿en cuánto está valorado? Ambos coinciden en que «no tenemos muy claro en su valoración, pues en una fase tan temprana no hay datos exactos». Pero sí tienen claro cómo lo monetizan, es decir, cómo sacan rendimiento de un servicio que es gratuito para el usuario: «la rentabilidad viene por los paquetes de recomendaciones que comercializamos con los bares, en los que ellos obtienen 50 o 30 recomendaciones por 50 euros. Según las vamos dando, los bares las pueden ir renovando», apunta María.

Ahora mismo se están centrando en Andalucía, y cuentan con unos 50 establecimientos con los que ya han llegado a acuerdos, unos 20 en Sevilla. De su listado inicial destacan «Comer con Arte» en Nervión, y «El Pasaje» y «La Gorda de las Setas», en el Casco Antiguo, que fueron de los primeros en participar de esta experiencia.

Ahora bien, lejos de pensar que esas recomendaciones son interesadas, Paco apunta que «lo que se consigue pagando por esas recomendaciones es contribuir a que salga ese bar en la recomendación, siguiendo un modelo parecido a Google Adwords».

Por eso tienen claro que no es un arma de doble filo en cuanto a la claridad de recomendación de amigo de la que hacen gala: «siempre damos dos recomendaciones que pueden ser o no pagadas. Jugamos con la probabilidad de que salga antes el que paga frente al que no, pero eso no significa que no saquemos a los que no pagan, pues estaríamos dándole un mal servicio al usuario». Es, pues, una recomendación personalizada en todo caso.

Si hablamos de datos, Ask Vicente tiene los suyos

Ask Vicente

No es un servicio de 24 horas. Sin embargo, sí que tratan de dar la mayor cobertura posible, y lo hacen desde las 12 de la tarde a 12 de la noche, de lunes a domingo, interrumpido. Pero ¿cómo es posible que tengan un horario? ¿No lo hace una máquina?

La respuesta es que sí, que hay una máquina detrás de la funcionalidad del servicio, pero también una persona. «Cuando accedes a hablar con Vicente», nos cuenta Paco, «te hace una serie de preguntas que pasan por un sistema de procesamiento del lenguaje natural y se consigue los parámetros que usamos para hacer la búsqueda en la base de datos. Si no existiera esa información en la base de datos, haría una búsqueda por internet». Ese es el trabajo de la máquina, por así decirlo.

Una vez que ya tienen la información, «una persona tiene que elegir entre los sitios recomendados, y se los envía al usuario». Por tanto, todas las recomendaciones, aunque las facilite una máquina, están supervisadas por un humano. Es más, si hay algo muy específico, la persona que está detrás de la app te responde directamente: «un día nos preguntaron por un sitio para comer 150 personas, y descubrimos que era una boda. En ese caso, respondió la persona directamente».

La clave está en actualizar la base de datos continuamente. Si bien es cierto que en Sevilla, por ejemplo, hay cambios de carta, de nombre, cierran negocios, abren otros, «no es algo exclusivo de esta ciudad», apunta Paco Escamilla.

«Las localidades más estáticas son los pueblos, pues son mucho más tradicionales en ese sentido. Sin embargo, en las grandes ciudades sí que cambia el nombre, hay traspasos, etc. Nuestra misión es tenerlo lo más actualizado posible en función a todos los datos que hay en internet o los datos que nos facilita el usuario, o el establecimiento».

¿Y de datos? ¿Cuántas consultas tienen? En la actualidad, y con menos de un año de vida, cuentan con 200-300 consultas diarias los viernes y los sábados, que son los días de mayor intensidad. El resto de la semana depende, en torno a unas 60 consultas por día: «los lunes y los miércoles son muy bajos, pero los martes y los jueves no», apostilla María.

Su inversor, Tom Horsey, nos ofrece estos datos: «a nivel gastronómico recomendamos unos 180 restaurantes al día a nivel nacional, con una recurrencia del 60% por parte de los usuarios finales y una rentabilidad media de 300% para los restaurantes sobre el gasto promocional que cobramos».

En relación al perfil del usuario abundan «turistas y comerciales» sobre todo, pero lo más curioso, como apuntaba Horsey, son los usuarios que vuelven: «la gente que usa el servicio, vuelve a utilizarlo. La recurrencia no está siendo precisamente lenta», afirma María. Cada usuario tiene un ciclo de vida propio, desde el que pregunta una vez y ya no vuelve a preguntar, a quien pregunta una vez al mes, o una vez a la semana.

«Depende de cuántas veces tenga la necesidad y se acuerde de nosotros», dice Paco. Estos clientes, los que preguntan mucho, quizás sean, en el futuro, sus propios embajadores, pero es una línea aún por desarrollar: «los embajadores serían nuestros propios clientes, incluso «hemos pensado a la vuelta de vacaciones premiar a nuestros usuarios más recurrentes. Pero tenemos que darle una vuelta a esta idea». A nivel de usuarios están en torno a 7.000, a la espera de hacer nuevas estadísticas de cara a septiembre.

¿Y qué es lo que más demanda la gente? En relación a la encuesta de satisfacción, apunta María, su CEO, «preguntamos qué es lo que más te gusta comer y va ganando tapas en primer lugar, restaurantes italianos en la posición dos, asador en tercer lugar, asiático como cuarto y ya luego mexicanos, vegetarianos, entre otros».

Ask Vicente app

Lo que más demanda la gente es un sitio de unos 15 euros por persona, pero tapas, sobre todo por la noche. Sin embargo, no solo de Sevilla. De Bilbao, Barcelona o Madrid hay muchas consultas. Y lo más curioso es, por ejemplo, que en Sevilla hay muchas consultas de pueblos y ahora en verano empiezan las peticiones en la zona de playa: «la gente lo utiliza en las zonas donde se va de vacaciones», apostilla María.

Si algo tienen muy claro es que, entre sus recomendaciones, «nunca recomendamos franquicias», a no ser que sea la única opción que les quede para recomendar al usuario, pero es haciéndole ver que es la única opción que le queda y que en ningún caso es la prioritaria. «Nosotros fomentamos el comercio local», asevera su CEO.

Ask Vicente, ¿tiene limitaciones?

Cualquier servicio que se preste se enfrenta a limitaciones de diversa índole y Ask Vicente no está exento de ello. De un lado, tan solo cuentan con un número de teléfono, no disponen de más datos del usuario: «en el tratamiento de los datos no asociamos el número de teléfono a una persona», afirma Paco. «Sí, el número de teléfono se corresponde a una persona, pero no sabemos más datos de ella, al menos de momento».

La segunda limitación que tienen a día de hoy es depender de WhatsApp. Según su CEO, María Romero, «nuestro crecimiento va más lento porque utilizamos estrategias para ralentizar ese crecimiento, al contrario que hacen otras empresas. Somos muy precavidos en relación a la publicidad, por ejemplo. No vamos más allá de lo que se podría porque sabemos que WhatsApp es un tercero que no tiene la aplicación abierta para los negocios».

Es por ello por lo que no se quieren quedar solo con WhatsApp: «nuestra idea es dar un servicio multicanal, pero basado en aplicaciones de mensajería instantánea, como es Telegram, Facebook Messenger o Line», apostilla su CEO.

El motivo es porque, a la hora de escalar, va a ser mucho más fácil adaptarse a la mensajería instantánea de cada mercado porque desarrollarán estrategias más focalizadas porque no en todos los países triunfa WhatsApp como en España: «nosotros huimos de la descarga de aplicaciones, y nos iremos adaptando a las apps que triunfan en cada país, sin centrarnos exclusivamente en WhatsApp. De hecho, el próximo paso es seguir el desarrollo en estas otras plataformas de las que te hablamos», apunta María.

¿Próxima parada?

Actualmente dan servicio en toda España y en español. Sin embargo, sus aspiraciones son de dar un paso más, y la primera parada la harán expandiendo el servicio en el Algarve portugués, ampliar desde la restauración y dar un servicio más integral de ocio, e incorporar un segundo idioma de consultas: inglés. En este sentido, afirma María, «cuando empecemos a dar el servicio en inglés, tendremos que empezar a trabajar en paralelo con Facebook Messenger pues el turista extranjero, que viene a España, tiene esta app antes incluso que WhatsApp».

Ask Vicente

Para el año que viene, la intención es ampliar el servicio a otros mercados, empezando por Reino Unido, a la vez que desarrollarían otras aplicaciones distintas de WhatsApp. Eso sí, de momento «no desarrollaremos nuestra propia aplicación». Afirman que también tienen peticiones desde Latinoamérica pero «consideramos que es demasiado pronto para implementarlo», quizás en unos años y conociendo mucho mejor el terrero, que ahora mismo no han estudiado.

De cara al futuro, tanto María Romero como Paco Escamilla tienen claro que en unos 3 años desean ser un referente en recomendaciones gastronómicas como turísticas, «como un amigo más que viaja contigo y te guía». Más adelante, les gustaría que Vicente genere tanto valor, y estén tan especializados, «que sea adquirido por un cliente grande y sea integrado en empresas como Booking o Tripadvisor», apunta María. Eso sí, con los pies en la tierra, pues por el momento aspiran a seguir creciendo, a hacer más clientes y a aumentar el número de más usuarios. «El tiempo ya nos dará la razón».