Lo confiesa, «soy más de cerveza»

Después del ajetreo constante de Madrid, para el director de cine cordobés Gerardo Olivares llegar a Córdoba supone desconectar totalmente de esa marabunta y disfrutar de los pequeños placeres de la vida. Uno de ellos es pasear por sus calles, conversar con su gente o realizar su pequeña y preferida ruta del tapeo que, de pequeña tiene poco teniendo en cuenta la grandeza de cada casa. Taberna Salinas, en la calle Tundidores y muy cerca del Templo Romano y La Corredera; Casa Rubio, en plena Judería y Puerta de Almodóvar, a pocos pasos de la Sinagoga y de la Mezquita-Catedral, todo un elenco de culturas… y, por supuesto, El Churrasco, en la calle Romero, son sus lugares preferidos para incluirlos en un exquisito recorrido gastronómico de «cine». Razón no le falta. De Taberna Salinas destaca su flamenquín. No es un flamenquín cualquiera, sino uno cordobés, local, de la tierra. Porque como ya sabe todo el mundo en Córdoba se creó este archiconocido plato que no deja indiferente a nadie. De Casa Rubio, no olvida degustar su lechuga frita sentado en su terraza, que es “lo mejor” en las noches de verano. Sin olvidar tampoco otra azotea «como la de Casa Pepe». Y como remate, culmina su andanza por El Churrasco para tomar sus berenjenas fritas con salmorejo acompañadas, siempre, de una buena cerveza. Lo confiesa, «soy más de cerveza».