Su aproximación al tapeo es «muy clásica»

Para Javier Sierra hablar de Córdoba es hablar de historia, cultura y gastronomía. Su aproximación al tapeo cordobés “es muy clásica”. Suele ir siempre que viene a Bodegas Campos atraído por la calidad de sus tapas pero también por la nostalgia. En esta casa celebró su banquete de boda y aquí ha acudido siempre que ha visitado la ciudad con escritores de la talla como Katherine Neville o Juan Eslava. Si la tarde se alarga y hubiera lugar para una segunda ronda, el lugar que elegiría sería el Restaurante Casa Pepe de la Judería. Esta está al lado del antiguo hotel Lola, un lugar en pleno casco histórico que adoraba y donde se alojaba con frecuencia. En cuanto a lo que toma, se define como “poco original”: rabo de toro, flamenquines o berenjenas fritas con miel. Sin olvidar los caracoles cuando llega la temporada. El único pero es que no bebe nada de alcohol, ni vino ni cerveza y comete el “pecado mortal” de regarlo todo con refrescos. Pero, ya se sabe, que a Javier le gusta llevar la contraria a la norma.