«Me encanta tapear en La Flor del Toranzo, ya que el ambiente es inmejorable y la compañía suele ser grata». Aunque paso la mayor parte del tiempo entrenándome duramente para las faenas en el ruedo, me pierdo, cada vez que la profesión me lo permite, por esos lugares de tapeo típicos del centro de la ciudad.

Me encanta tapear en el emblemático local La Flor del Toranzo, ya que el ambiente es inmejorable y la compañía suele ser grata. Una cerveza bien tirada, junto con un plato de chacinas es el primer paso para comenzar una buena ruta de tapas.

Después, paseando por la calle Harinas, y a escasos metros de la Catedral, me gusta continuar en el Restaurante La Isla, uno de los lugares más emblemáticos, digamos, de la ciudad. De aquí destaco el excelente queso manchego o los revueltos, aunque también el cocktail de mariscos o el salpicón están exquisitos.

Para finalizar me paso por el Bar Taquilla, sito en la calle Adriano, en el barrio del Arenal. Me trae buenos recuerdos de juventud, pues sus paredes están decoradas con imágenes y carteles taurinos. Aquí ponen un riquísimo solomillo al whisky y también destaco su gran variedad en montaditos.