«Mi ruta de tapas favorita incluye Porta Gayola, con su cocina casera; La Flor del Toranzo junto con Bodeguita Antonio Romero, donde no hay que irse sin probar la pringá»

Ser director del Palacio de Congresos y Exposiciones de Sevilla no me deja mucho tiempo para tapear, no obstante, algún que otro rato que dispongo de algún hueco me «escapo», digamos, a tomarme unas tapas y unos vinos.

Una buena ruta para mí es desplazarme hasta el centro de la ciudad y allí pasear por las calles, entrando de bar en bar. Comienzo por Casablanca, un bar con solera y con buena comida. La única desventaja que le veo es que el espacio es reducido y siempre está lleno, por lo que hay que ir temprano para coger buen sitio. Suelo pedirme una tapita de queso, que está excelente.

Continúo mi ruta por Porta-Gayola, en la calle Barcelona, donde disfrutar de una cocina tradicional, pero innovadora a la vez. Me gustan esos matices. Más tarde, voy andando hasta la calle Jimios para entrar en La Flor del Toranzo, lugar de buena tertulia mientras me tomo un buen vino y unas ricas chacinas.

Luego sigo hasta la calle Harinas, una paralela a Jimios, para acercarme a la Bodeguita Antonio Romero, el bar de Sevilla por excelencia de los montaditos y la pringá. Cómo salir de aquí sin probarla, eso sería pecado. También muy rico el bacalao con tomate y aceite.

Finalmente recorro la calle Zaragoza, para llegar hasta la Plaza Nueva y seguir por Bilbao hasta Albareda, para parar en la Barbiana. Aquí me tomo una copa de manzanilla Barbiana junto con una tortillita de camarones, una de las especialidades de la casa, aunque también tengo que destacar los mariscos traídos directamente de Sanlúcar.