«Para mí es obligatorio hacer una parada en la Bodega Álvaro Perejil». Por la tarde, tengo tiempo para pasear por las calles sevillanas y tomarme unas tapas, bien solo o acompañado.

Comienzo mi ruta caminando por las calles del Casco Antiguo de la ciudad, haciendo siempre una parada casi obligatoria en la Bodega de Álvaro Perejil, situada en la calle Águilas, cerca de la Plaza de la Alfalfa.

Suelo acercarme por allí porque hay un buen ambiente de tertulia, distendido y cofrade, a la vez. En esta bodeguita se pueden tomar unos excelentes quesos y patés, acompañados de un buen vino de su excelente bodega, que cuenta con un buen número de Denominaciones de Origen.

También, cómo no, alguna que otra vez pido una rubia bien fresquita, ya que en el local del hijo del Perejil las tiran muy bien y así da gusto.

Después de esta larga parada, remato mi ruta de tapas pasándome por Casa Román, Bar Giralda y Belmonte.