«Voy a El Faro porque allí encuentro algo que me encanta y que no puedo comer cuando estoy fuera de Sevilla: “las gambitas buenas”»

Para mí un día de tapas ideal debe comenzar en la calle Betis. Allí iría primero a El Faro porque es un enclave con unas vistas estupendas y se está muy tranquilo. Pero sobre todo, voy allí porque tienen algo que echo mucho de menos ahora que estoy lejos por mi trabajo: las “gambitas buenas” que no hay forma de encontrar en Zaragoza.

Después, echando un paseíto y disfrutando de las vistas que hay de la Torre del Oro y la Maestranza desde esa parte de Triana, me iría a Río Grande, donde recomiendo degustar la exquisita tarta de berenjenas.

Para no irnos muy lejos, dentro del barrio, me iría a Las Golondrinas para comer un poquito de carne. El Caballito de Jamón está exquisito, así que no dejéis de probarlo.

 

Y si todavía os queda hueco en el estómago -esto es para tomárselo con calma, ¿eh? Que estamos en un día de tapas y de relax- podéis acabar en El Bistec. Dependiendo del hambre que os quede, podéis comeros una codorniz en salsa (o compartirla, claro) o finiquitar la jornada con unas ricas croquetitas caseras.