«Me gusta tapear por el Casco Antiguo y tomarme un “coronel” en El Rinconcillo». Cuando salgo de tapas me gusta hacerlo por el Casco Antiguo de Sevilla. Un buen sitio para comenzar es El Rinconcillo, en la esquina de Alhóndiga con Gerona, en la Plaza de Los Terceros. Allí ponen muy buenas las pavías de bacalao,las espinacas y la tortilla de jamón y por supuesto las chacinas y el queso. Normalmente acompaño las tapitas con cerveza, pero en este lugar me gusta pedir el vino de la casa, un rico Valdepeñas que se pide por “coroneles” una particular unidad de medida que nació de la afición de un coronel que solía ir por allí y siempre pedía un vaso de vino hasta el borde. Dependiendo de la sed que tengas puedes pedir uno o medio coronel.

Prácticamente en frente de El Rinconcillo está Los Claveles, de donde no puedes irte sin probar el atún encebollado y el montadito de presa con jamón.

Luego doy un paseo hasta la plaza del Cristo de Burgos y paro en el Rincón de Anita, donde la ensaladilla, el “sanjacobo” y los huevos estrellados son sus tapas más destacadas. Allí también suelo degustar un delicioso postre de milhoja rellena.

En otra plaza, la de San Andrés, esquina con el pasaje de Los Azahares suelo ir al Bar Santa Marta a comer boquerones fritos y huevos rellenos. También suelo pedir su super flamenquín, que puede llegar a medir 40 centímetros, aunque eso es para pedirlo cuando vas acompañado, claro.

Para terminar, degusto unas exquisitas albóndigas y el riquísimo menudo del Bar Dueñas, en la calle Dueñas esquina con Gerona.