¿Quién no ha comprado alguna vez un yogur con fibra para mejorar su tránsito intestinal, consumido productos enriquecidos con aceite Omega-3 o confiado en productos lácteos que previenen las infecciones o mejoran el estado anímico? Los alimentos llamados “funcionales” copan, cada vez más, el mercado. Pero ¿qué hay de cierto en sus propiedades? ¿Es recomendable su consumo continuado? ¿Qué normativa existe sobre ellos?

El caso Actimel

Actimel es un producto lácteo de Danone que provee al organismo una bacteria
llamada L Casei. Recientemente ha estado circulando por internet una información falsa sobre los efectos perjudiciales de la ingesta de este producto, asegurando que el consumo de Actimel hacía que el organismo dejase de elaborar esta bacteria de forma paulatina.


Actimel ha sido
víctima de un bulo
que afirmaba que su
ingesta era
perjudicial

Asimismo, en dicho bulo aseguraban que se había obligado a la empresa anunciante a modificar la publicidad del producto para aclarar que sólo podía ser consumido por un corto periodo de tiempo.

De hecho, en la página web de Actimel se ha creado una sección en la que se desmiente el bulo con información aportada tanto de la propia casa Danone, como de la Asociación Española de Dietistas-Nutricionistas y de distintos expertos científicos, que a su vez ratifican los efectos beneficiosos del consumo de Atime

"Ayuda a tus defensas", "Reduce el colesterol", "Mejora el tránsito instestinal". Éstas son algunas de las afirmaciones que la publicidad lanza al consumidor sobre determinados alimentos. Los yogures, los cereales, las leches, las margarinas… infinidad de productos son descritos como “medicinales” o “funcionales”. Pero ¿qué son realmente?

Aunque no existe una definición formalmente aceptada en todo el mundo, a finales de los noventa el International Life Sciences Institute elaboró una definición válida para la UE según la cual "un alimento funcional es aquel que contiene un componente, nutriente o no nutriente, con efecto selectivo sobre una o varias funciones del organismo, con un efecto añadido por encima de su valor nutricional y cuyos efectos positivos justifican que pueda reivindicarse su carácter funcional o incluso saludable".

¿Cuáles son los más habituales en el mercado?
En España se comercializan centenares de estos alimentos para cuya promoción se recurre a afirmaciones de expertos científicos e incluso de personajes famosos. Según la “Guía de alimentos funcionales” publicada por el Instituto Omega 3 en colaboración con la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria y la Confederación Española de Consumidores y Usuarios, éstos son algunos de los alimentos funcionales más habituales.

1. Leches enriquecidas
Con ácidos omega-3: Contribuyen a reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular, el riesgo de ciertos tipos de cáncer y mejoran el desarrollo del tejido nervioso y las funciones visuales.
Con ácido oleico: Ayudan a reducir la concentración de colesterol en sangre y el riesgo de enfermedad cardiovascular.
Con ácido fólico: Pueden disminuir malformaciones en el tubo neural y ayudan a reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular.
Con calcio: Ayudan al desarrollo de huesos y dientes. Intervienen en la transmisión nerviosa y los movimientos musculares. Pueden prevenir la osteoporosis.
Con vitaminas A y D: Favorecen la función visual y la absorción del calcio, respectivamente.
Con fósforo y cinc: Ayudan al desarrollo de los huesos y mejoran el sistema inmunológico.
2. Yogures enriquecidos
Con calcio: Ayudan al desarrollo de huesos y dientes. Intervienen en la transmisión nerviosa y los movimientos musculares. Pueden prevenir la osteoporosis.
Con vitaminas A y D: Favorecen la función visual y la absorción del calcio, respectivamente.
3. Leches fermentadas
Con ácidos omega-3 y ácido oleico: Contribuyen a reducir el riesgo de enfermedad
cardiovascular, el riesgo de ciertos tipos de cáncer y mejoran el desarrollo del tejido nervioso y las funciones visuales. Pueden reducir los procesos inflamatorios.
Con bacterias probióticas específicas (incluidos bifidus activos): Favorecen el funcionamiento del sistema gastrointestinal y reducen la incidencia y la duración de las diarreas. Mejoran la calidad de la microflora intestinal.
4. Zumos enriquecidos
Vitaminas A y D: Favorecen la función visual y la absorción del calcio, respectivamente.
Calcio: Ayudan al desarrollo de huesos y dientes. Intervienen en la transmisión nerviosa y los movimientos musculares. Pueden prevenir la osteoporosis.
Hierro: Facilitan el transporte de oxígeno en la sangre. Pueden prevenir la aparición de
anemias.
5.Cereales fortificados
Fibra: Ayudan a reducir el riesgo de cáncer de colon y de mama. Mejoran la calidad de la microflora intestinal.
Hierro: Facilitan el transporte de oxígeno en la sangre. Pueden prevenir la aparición de
anemias.
6.Huevos enriquecidos
Con ácidos omega-3: Pueden reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular.
7.Margarinas enriquecidas
Con fitosteroles: Ayudan a disminuir la concentración de colesterol en sangre y el riesgo de enfermedad cardiovascular.

Consideraciones
Antes de incorporar a tu dieta un alimento considerado funcional, hay que tener en cuenta varias cuestiones:
-La primera es consultar a tu médico si realmente necesitas el aporte extra (bien de nutrientes, defensas, proteínas, etc.) que te proporciona el producto en cuestión.
-La segunda es saber que, aunque el consumo de estos alimentos puede suponer un beneficio para tu salud, no se puede abusar de ellos.
-Y la tercera, saber que estos productos no curan ni previenen por sí solos dolencias o
enfermedades, sino que suponen un complemento al tratamiento y dieta recomendada por tu médico.

Normativa
No existe una normativa oficial en este campo aunque, debido al creciente mercado de los productos funcionales, se están promoviendo numerosas acciones formativas e informativas en distintos países para tratar de dar un enfoque unitario al tema.

La legislación española, al igual que la de la Unión Europea, contempla que cuando se realicen afirmaciones relativas a que un producto está enriquecido con algún nutriente determinado, el envase debe contener obligatoriamente el etiquetado nutricional, indicando el aporte real del producto en ese componente.

Con respecto al etiquetado, la presentación y la publicidad, la Unión Europea determina que la información que se incorpora a los envases y a la publicidad no puede atribuirse propiedades preventivas, de tratamiento o curación de una enfermedad.

Debido al creciente interés por los alimentos funcionales, la Unión Europea, a través de
un organismo denominado FUFOSE (Functional Food Science in Europe), va a regular
la información dirigida al consumidor sobre sus efectos favorables.

Además, con objetivo de informar al consumidor sobre las cuestiones más frecuentes
relacionadas con este tipo de productos, en nuestro país se ha editado recientemente
la Guía de Alimentos Funcionales.


Enlaces relacionados

Autoridad Europea en materia de Sanidad Alimentaria

Comisión de Acción Concertada sobre Bromatología Funcional en Europa (FUFOSE)
Otra medicina