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Diez recetas antioxidantes


Lucir una piel más bonita, retrasar los efectos del envejecimiento o evitar dolencias cardiovasculares. No, no se trata del último fármaco de las estrellas hollywoodienses, son sólo algunos de los beneficios que aportan los alimentos antioxidantes. Inclúyelos en tu menú diario e impulsa así tu salud y nutrición.

Todo el mundo sabe que tomar zanahoria ayuda a que el bronceado se alargue un poco más. Pero, ¿qué más sabemos de los alimentos con antioxidantes? Antes que nada, hay que saber qué son los antioxidantes. Se trata de sustancias que retardan o previenen la oxidación en nuestro organismo causada por los radicales libres.
Un exceso de radicales libres provoca envejecimiento, problemas del sistema cardiovascular e incluso problemas en el sistema nervioso. Por ello, son esenciales para nuestra salud.

Nuestro propio organismo genera sustancias antioxidantes, sin embargo, esto no es suficiente. Hay que reforzarlos con una dieta rica en este tipo de alimentos.

Algunos de éstos contienen vitamina E (zanahorias, tomates, espinacas, aguacate, espárragos…) un antioxidante que mantiene la integridad de la membrana celular y retarda el envejecimiento celular; carotenos y betacarotenos (como la zanahoria, el tomate, las espinacas o la calabaza); vitamina C (pimiento, kiwi, limón, naranjas, coliflor, etc.), fundamental para la reparación de células de los tejidos, encías, huesos y ayuda a metabolizar las grasas, además de reforzar las defensas; o los flavonoides, que se encuentran fundamentalmente en frutas y vegetales, el té o el vino.

En crudo, la mejor opción
Sin lugar a dudas, la mejor alternativa para poder beneficiarnos de estos alimentos antioxidantes es tomarlos en crudo o sin apenas cocinar. Por ello, las ensaladas se convierten en uno de los platos más fáciles, versátiles y rápidos de preparar con ellos. Combinados con otros ingredientes también ricos nutricionalmente, podrás elaborar entrantes originales, sabrosos y, sobre todo, muy saludables.
Prueba con una combinación diferente, sin lechugas, como esta ensalada de zanahoria con naranjas o ésta de pimientos y limón.
La primera presenta una combinación perfecta de vitamina E y C, mientras que en la segunda se ofrece una dosis extra de vitamina C (algo reducida por los pimientos asados).

Siguiendo con las ensaladas algo más tradicionales, ésta de manzana, queso, nueces y vinagreta balsámica ofrece un plato rico no sólo en antioxidantes sino también en ácido oleico monoinsaturado (proveniente de las nueces) que ayuda a prevenir enfermedades del sistema circulatorio.
Con aires italianos podemos elaborar un buen entrante a base de espinacas (rica en vitamina A y C) y parmesano.

Con buen color
Las calabazas y los tomates, ricos en betacarotenos y carotenos respectivamente, se prestan también a numerosas recetas. Estos últimos sirven de acompañamiento a numerosos platos, pero también son protagonistas en muchas recetas. Así, con ellos puede elaborarse, por ejemplo, un rico sorbete de tomate, fresco y ligero. O también pueden prepararse de una manera muy natural haciéndolos directamente en la barbacoa.
La calabaza es ingrediente esencial en numerosos dulces y cremas como ésta con tofu.
Las verduras de la familia de las crucíferas como la coliflor o los brócolis también son ricas en vitamina C. Con ellas podemos preparar platos únicos como esta coliflor con bechamel o bien un rico acompañamiento como este lenguado al vapor con brócoli y mejillones.

La cebolla también es una rica fuente de antioxidantes. Puede tomarse cruda o bien cocinarse para acompañar a primeros platos como éste de corvina al horno con patatas y cebolla.