Con defensores y detractores por igual, las recetas crudívoras cuentan con, cada vez, más adeptos. Mejor sabor, más nutrientes o más facilidad a la hora de preparar el plato, el caso es que el abanico de recetas crudas es cada vez más amplio y sabroso.

Todo el mundo toma de manera habitual la fruta cruda o las ensaladas sin apenas cocinar sus ingredientes. Sin embargo, el abanico de recetas en las que la cocina casi está de más es mucho más amplio. Carnes y pescados también pueden degustarse sin pasar por el fuego.

Ingredientes en estado puro

En este sentido, el carpaccio es una de las fórmulas más usadas más degustar carnes y pescados crudos. De supuesto origen italiano, el carpaccio consiste en presentar el pescado o la carne en finas láminas aliñadas con aceite de oliva y algunas gotas de limón.

Aunque el más famoso es el de ternera (que suele servirse con queso parmesano espolvoreado por encima), su receta ha evolucionado adaptándose a los gustos de los comensales y a los ingredientes propios de cada zona, dando lugar a una ingente carta de carpaccios.

Así, puede degustarse el carpaccio de salmón y vieriras, una de las mejores formas de probar este pescado y beneficiarse de sus ácidos grasos poliinsaturados de la serie Omega 3; de mariscos como el carpaccio de gambas o de verduras como este carpaccio de hongos con foie.

Eso sí, en todas estas recetas hay que asegurarse de que los productos son frescos y de buena calidad.

En el carpaccio, los ingredientes no suelen mezclarse en demasía, como ocurre con el tartar, otra de las formas más habituales para degustar productos como la carne o el pescado de manera cruda.

La leyenda cuenta que fueron los tártaros los que dieron origen a esta receta: en las grandes batallas y viajes a caballo, los tártaros llevan a lomo de sus caballos y bajo su montura los trozos de carne que luego comerían. El calor del viaje y el roce de la montura hacían que esta carne estuviera muy sabrosa.

El tradicional steak tartar recupera este tipo de carne aunque se aleja, por suerte de los comensales, de su auténtico origen. El steak tartar actual presenta una combinación de ingredientes sin cocinar en los que se macera la carne, dando como resultado un rico plato.

Al igual que el carpaccio, el tartar ha evolucionado y ya se elaboran recetas de pescado de esta manera. Este tartar de atún es una buena muestra de ello.

Apuesta segura

Sin lugar a dudas, las verduras y las frutas siguen constituyendo la mejor forma de tomar platos crudos. Es más, muchos expertos aseguran que de esta forma se aprovechan mejor los nutrientes de los productos de la tierra. Las ensaladas suponen pues el mejor plato para degustar ingredientes sin cocinar. Esta ensalada vegetariana, con queso fresco y frutos secos, o esta de lechugas y alcachofas son dos alternativas con las que no fallarás seguro.

Los ingredientes crudos son capaces también de dar lugar a cremas y sopas tan exquisitas como este gazpacho de remolacha o el tradicional salmorejo cordobés.