Las endibias deben comprarse sin ninguna mancha pardusca, y para quitarles amargor puede resulta efectivo cortar como un cono interior en la parte inferior del tallo, que es donde más cantidad de cinarina (sustancia responsable del amargor de la endibia) se suele localizar.
Como estos vegetales se desarrollan en cultivos hidropónicos, no están nunca en contacto con la tierra, ni sufren tratamientos con pesticidas.
Para degustarlas, hay que lavar rápidamente cada cogollo bajo el grifo y secarlos rápidamente. Si se lavan demasiado, o se conservan fuera de la nevera, resultarán más amargas.
Pueden comerse tanto crudas como cocidas y son muy ligeras (20 Kcal./100 gr. ), ricas en calcio y ácido fólico. También es uno de los vegetales con mayor contenido de hierro (2 mg.). Además, gracias a su riqueza en potasio, son diuréticas e ideales para las dietas de adelgazamiento.
Muchas personas que no toleran la lechuga por flatulencia pueden encontrar en las endibias la solución.