La manera ideal de conservar la albahaca en el frigorífico es introduciéndola en un tupper pequeño, lleno hasta arriba y forrado interiormente con papel de cocina.
La albahaca, a diferencia de otras hierbas aromáticas, no congela demasiado bien, aunque esté picada. Sin embargo, el pesto, salsa de origen italiano elaborada a base de esta hierba, sí que congela perfectamente.
Durante los meses que hace demasiado frío para que crezca la albahaca, los italianos conservan sus hojas frescas en frascos, salándolas ligeramente y llenándolos de aceite de oliva. Luego los cierran herméticamente y los guardan en la nevera.