En numerosas ocasiones, cuando compramos almejas en la pescadería éstas vienen con arena. Para evitar la desagradable sensación de encontrarse arena mientras degustamos las almejas proponemos un truco infalible: Cuando llegues de la compra, sumerge las almejas en un recipiente con agua y sal. De esta manera la almeja creerá estar en el mar e irá expulsando toda la arena que contenga en su interior.