Para arreglar guisos demasiado salados, cuece en ellos una patata grande cortada en trozos grandes. La patata absorberá el exceso de sal.
Si lo que tenéis es un guiso demasiado ligero y queréis espesarlo, podéis añadirle un poco de maicena, pan rallado, copos de patata deshidratada, … Si el guiso se ha elaborado con verduras, podéis triturar éstas para darle también así consistencia.
Pero si no queremos añadir ningún espesante, ni otros sabores, habrá que reducirlo. Para ello, saca de la olla todos los ingredientes sólidos y delicados que ya estén en su punto de cocción. Sube el fuego, quita la tapadera y deja que el líquido del guiso se vaya evaporando y se concentre, adquiriendo así mayor textura.
Si se os ha pegado un guiso al fondo de la olla, pásalo a otra nueva procurando no raspar el fondo, que es donde se encuentra la parte del guiso que se ha quemado y no queremos.