La bechamel es una salsa muy polivalente, que admite muchas variantes pero que tiene un par de inconvenientes: los grumos y el sabor a harina cruda, fáciles de solucionar.
Es importante que la harina quede bien rehogada con la mantequilla. De hecho, debe coger algo de color. En realidad, lo que estamos haciendo es cocinar la harina para que no resulte indigesta, y para eliminar ese sabor a crudo tan desagradable.
Para evitar que nos salgan grumos, lo único que deberemos hacer es verter la leche hirviendo, de una sola vez, sobre la harina rehogada con la mantequilla. Al principio saldrán grumos, pero irán desapareciendo a medida que vamos removiendo.
Aquí tenéis las proporciones de ingredientes para obtener distintas consistencias de bechamel (siempre manteniendo el litro de leche):
• Bechamel Ligera: 40 gramos de mantequilla y 40 gramos de harina.
• Salsa Bechamel: 60 gramos de mantequilla y 60 gramos de harina.
• Crema Bechamel: 90 gramos de mantequilla y 90 gramos de harina.