A la hora de comprar carne tenemos que saber escoger no sólo el mejor precio sino también el producto más fresco, mejor conservado y perfectamente higienizado. A continuación os enunciamos una serie de síntomas que debe presentar la carne y que nos indican que ésta se encuentra en perfecto estado de frescura:

La grasa: Los restos de grasa que aportan las piezas de ternera, cerdo o vaca no deben presentar tonos amarillentos, sino blanco claro. Cuanto más amarilla y seca sea ésta, más vieja y peor conservada estará.

El brillo: Las carnes muy resecas con tonos tornasolados, amarillentos o mates denotan poco frescura.

La sangre: Otro síntoma de frescura es que en las piezas grandes cortadas se vean restos de sangre y babilla, característica de los huesos.